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Al margen

‘Father Mother Sister Brother’

Jim Jarmusch mantiene una apuesta arriesgada sin dejar de ofrecer el buen cine al que nos tiene acostumbra

Una imagen de  'Father Mother Sister Brother', la película de Jim Jarmusch.

Una imagen de 'Father Mother Sister Brother', la película de Jim Jarmusch. / Youtube

Manuel Ángel Jiménez

Manuel Ángel Jiménez

Qué buena entrada y salida de año hemos tenido con este regalo de Navidad, una de las mejores películas de la temporada. Cuando las salas habían sido invadidas por más de lo mismo, aparece milagrosamente, colándose por un hueco de la cartelera, esta lección de contención cinematográfica.

Decir Jim Jarmusch es, para mí, viajar allá por los años ochenta hasta Madrid para poder ver sus primeras obras en blanco y negro, en versión original. Qué buenos recuerdos me traen aquellas Extraños en el paraíso o Bajo el peso de la ley. Poco después, en Filmoteca Española, descubriría su ópera prima, esa joyita en 16 mm que es Vacaciones permanentes. Y desde entonces, y hasta ahora, este incorruptible cineasta no ha dejado de ser él mismo, sin rendirse a exigencias comerciales ni venderse al mejor postor.

Ha sabido mantener una apuesta arriesgada, dentro de su estilo tan personal, sin dejar de ofrecer esa ración de buen cine con la constancia que nos ha malacostumbrado. Los silencios son tan fundamentales en sus guiones, como los diálogos que escribe con precisión; la limpieza minimalista en su concepción del plano (ejemplares son los picados perpendiculares a la mesa filmando tazas), esos trávelin desde un automóvil para mostrarnos las calles de sus localizaciones (en este caso, Nueva Jersey, Dublín y París), el gusto por esos relatos aparentemente independientes (ahora son tres) aunque unidos en el fondo por su temática (la familia), subtextos y reiteraciones como leitmotiv; el buen empleo de la música que aquí él mismo compone.

Y, por supuesto, estamos ante alguien que ama y ve a diario cine, y eso se nota, al igual que sus influencias, como las del japonés Yasujiro Ozu o del francés Robert Bresson, cosa que le une por un hilo invisible a otros cineastas contemporáneos como el finlandés Aki Kaurismaki o el alemán Wim Wenders.

Capítulo aparte merece la excelente elección y dirección de intérpretes para estas tres historias que cuentan con magistrales trabajos de Tom Waits, Adam Driver, Charlotte Rampling, Vicky Krieps, Cate Blanchett, entre otros y otras.

Muy recomendable.

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