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Al margen

La voz de Hind

Un fotograma de 'La voz de Hind'.

Un fotograma de 'La voz de Hind'.

Manuel Ángel Jiménez

Manuel Ángel Jiménez

En este caso, la realidad siempre supera la ficción. Aún así, estamos ante una producción testimonial que navega entre argumento y documento. La directora tunecina Kaouther Ben Hania, una vez que conoce los hechos que dan lugar al guion que ella misma escribe, aparta el proyecto cinematográfico en que estaba embarcada para dedicarse en cuerpo y alma a esta historia que hoy nos demanda. Y el resultado ha merecido la pena, haber dejado todo para contarnos qué ocurrió cuando una niña de seis años quedó atrapada en un coche asediada por metralla y muerte, en una zona de Gaza donde no podía acceder la ambulancia que desesperadamente solicitaban los voluntarios de la Media Luna Roja, después de recibir la llamada de emergencia en la que les pedía auxilio y solicitaba que la sacaran de allí insistentemente. Es desgarrador escuchar la verdadera voz de Hind Rajab a lo largo de la totalidad del metraje, vertebrando la cinta de principio a fin. La opción narrativa de la directora es plausible, al permanecer fuera de campo la niña -sin ser representada por ninguna actriz- y poniendo en escena la infructuosa lucha desde los despachos de quienes se sienten impotentes ante un protocolo que les impide actuar. El filme nos mantiene expectantes durante los 89 minutos que dura, invitando a la reflexión y denunciando unos hechos incontestables. Las actuaciones de los intérpretes intervinientes (Motaz Malhees, Saja Kiliani, Amer Hlehel, Clara Khoury…) están a la altura de este relato necesario que había que contar y representar, sin caer en exageraciones, encontrando a un público que seguro epatará con estos personajes y con la situación al límite que vivieron el 29 de enero de 2024.

La película, evidentemente, no ha podido ser filmada en Gaza por las razones que todo el mundo puede suponer, sino que ha sido grabada en Túnez. Y las distinciones que está cosechando valoran en su justa medida la calidad artística y el dolor que transmite esta producción, que ha sido Gran Premio del Jurado en Venecia y Premio del Público en San Sebastián, entre otros galardones.

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