Coinciden en la cartelera cordobesa unas cuantas películas españolas de diferente calidad y género. Incluso alguna, como la de Fernando Trueba (El olvido que seremos), aunque de producción colombiana -la historia y el personaje proceden de Medellín-, su protagonista (Javier Cámara) y su director son españoles. Un drama muy recomendable. También comienzan a llegar títulos que han sido estrenados en la última edición del Festival de Málaga, como La casa del caracol. Debut en la dirección de largometrajes de ficción de Macarena Astorga.

Y para ello ha elegido un género que oscila entre el suspense y el terror. No obstante, estamos ante una de esas producciones que a los diez minutos de proyección ya sabes que no deberías estar allí. No hay por dónde coger la historia protagonizada por un escritor (Javier Rey), las interpretaciones se acercan al ridículo (una pena que los mejores actores y actrices queden relegados a papeles secundarios, como Casablanc y Mínguez), incluso a veces cuesta trabajo entender diálogos por falta de una dicción adecuada de Paz Vega. Quizás la dirección de actores sea lo que falle.

Tampoco está bien filmada, incluso la fotografía es fea y gris. Esperemos que lleguen otras cintas procedentes del festival malagueño con más calidad, como las ganadoras El vientre del mar de Agustí Villaronga o Destello bravío de Ainhoa Rodríguez.

También podemos optar por la comedia surrealista y ver en pantalla grande, después de haber estado expuesta en plataformas, la última producción firmada por Javier Fesser (Historias lamentables), a la cual ya dedicamos su correspondiente columna allá por el mes de marzo. Interesante y entretenida propuesta que no deja indiferente. Además, te deja cavilando y como está construida a base de trenzar varios episodios independientes que confluyen en el desenlace, uno puede elegir y quedarse con el que más le convenza. No falta espacio en la programación para el documental: Bienvenidos a España. Escrito y dirigido por Juan Antonio Moreno Amador, se centra en un local de alterne reconvertido en centro de acogida para inmigrantes en un barrio marginal de Sevilla.