Un día, Maruja Torres y Mónica G. Prieto empezaron a hablar de todo lo que las une: las dos son periodistas, aunque de distintas generaciones (Maruja nació en 1943, en Barcelona, y Mónica en 1974, en Badajoz), y trotamundos -o trota submundos-, ambas están especializadas en información internacional y corresponsalía de guerra, una de las variantes más extremas del Periodismo, donde la jefa queda lejos y en la que hay que saber hablar de todo, porque el trabajo no es temático sino geográfico.

Maruja, ganadora de los premios Planeta y Nadal, ha sido nuestros ojos en Libia, Panamá y Palestina, en momentos en los que estas zonas se desangraban en conflictos. Mónica ha sido corresponsal en Moscú, Roma o Jerusalén, y escrito ríos de tinta sobre las invasiones de Afganistán e Irak o las revoluciones de la Primavera Árabe, entre otros episodios de nuestra historia reciente, que vivió in situ.

En su conversación, Mónica define a Maruja como un ejemplo de mujer transgresora y profesional libre, alejada de todo convencionalismo en un mundo dominado por los hombres. Maruja dice que Mónica tiene la esencia de la reportera que ella misma querría haber sido, especializada en conflictos internacionales, lo que le ha permitido observar de cerca cómo se desarrolla la Historia. Ambas recuerdan sus primeras crónicas, analizan el mundo árabe con perspectiva histórica, hablan de los cambios que se producen en la prensa a golpe de clickbate, de si la de corresponsal es una profesión en peligro de extinción, del machismo en las redacciones, la impotencia ante un mundo injusto, la religión como salida cuando te lo niegan todo, la estigmatización de la mujer y de familia.

Reparto: Amparo Pamplona e Isabel Serrano