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EL DESEO INCUMPLIDO DEL ESCRITOR ARGENTINO

China y Borges

María Kodama, viuda del recordado literato, ha reconocido que viajar al país asiático fue una de las asignaturas pendientes desde que era pequeño para el autor de ‘Atlas’ (1984)

 

María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, durante un reciente viaje a Madrid para hablar del inolvidable escritor argentino. - EFE

Agencias
28/07/2019

María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, reconoció hoy que el célebre escritor argentino siempre quiso viajar a China, uno de los países que más fascinación y curiosidad le generaban desde que leyó sobre su existencia cuando era pequeño. Kodama ofreció el viernes en Pekín una charla sobre la obra Atlas (1984) del autor argentino, que llegará este verano al gigante asiático en forma de exposición fotográfica, primero en Shanghái (26 de julio) y después en la capital en septiembre. A través de 51 imágenes captadas por la propia Kodama y por otros fotógrafos, la muestra hará un recorrido por la vida en común de ambos y sus numerosos viajes por lugares como Japón, Egipto o Venecia, y por aspectos de la literatura de Borges como los laberintos, el tiempo o los sueños, informa Efe.

Entre los viajes que Borges más echó en falta se encontraba China, reconoce Kodomo, por la «fascinación» que le generaba el país desde que de niño leyó sobre él y «se imaginaba cómo podía ser». «Su abuela era inglesa y él heredó su biblioteca. De chico, acompañaba a su padre cuando éste iba a la biblioteca nacional y aprovechaba para buscar todo aquello que le interesaba. Entre todo aquello estaba China, porque era un mundo diferente. Quería estar en contacto con mundos distintos», comenta la viuda del escritor, a quien conoció cuando tenía 16 años.

Aquellos viajes estuvieron marcados por la curiosidad de Borges (Buenos Aires, 1899 - Ginebra, Suiza, 1986) y por el hecho de que ya había perdido la visión, lo cual no impidió cumplir con su sueño adolescente de encontrar «mundos secretos y descubrir el mundo». Aunque siempre tuvo problemas de visión, fue en 1954 cuando Borges sufrió un desprendimiento de retina que agravó su estado, pero no su curiosidad, que la ahora presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges aún recuerda en forma de destellos.

Borges fue un viajero incansable, pero Kodama destaca más que calidad su «sensibilidad», porque «entendía al instante» cuando ella le describía los lugares que pisaban y que él que ya había visitado a través de los libros. «Era como un prisma. Irradiaba distintos reflejos sobre la realidad de lo vivido», indica la escritora y traductora.

Durante el encuentro en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales, al que acudieron decenas de intelectuales y admiradores de la obra del argentino, Kodama rememoró algunos momentos especiales como cuando Borges conoció al cantante británico Mick Jagger en España, quien se declaraba seguidor del escritor.

Para sorpresa de Jagger, Borges lo reconoció al instante como el líder de los Rolling Stones, lo que provocó que éste casi se desmayara. «A él su gustaba música, decía que le daba fuerza y energía. Escuchaba también a los Beatles y a Pink Floyd», detalla.

De su legado, además de los libros, Kodama destaca su ética, el «no dejarse sobornar» que le provocó infinitos problemas al autor de El Aleph, como cuando le pidieron desde Suecia que no viajara a la Chile de Pinochet o de lo contrario no ganaría el Nobel.