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CASTILLOS DE CÓRDOBA

Castillo El Madroñiz, en El Viso: testigo del tiempo

Madroñiz, en el término municipal de El Viso, es uno de los pocos castillos de la provincia que ha tenido un uso habitacional hasta nuestros días, aunque hace ya unos años que dejó de recibir a huéspedes que venían a disfrutar de la caza y el relax que proporciona la naturaleza.

 

Hasta principios de siglo el castillo fue utilizado por cazadores, pero en la actualidad se encuentra cerrado y no apto para el alojamiento. - FRANCISCO GONZÁLEZ

Lucía Abad
19/07/2020

FICHA

El castillo, levantado por los árabes entre los siglos XI y XII, perteneció a los señores de Santa Eufemia y los marqueses de La Guardia.

Usos
Ha sido habitable hasta principios de siglo, alquilándose, sobre todo, a cazadores.

Visita
Es de propiedad privada y dadas sus condiciones actuales no es apto para la visita del interior.

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El Castillo El Madroñiz, ubicado sobre la vega del río Zújar, en el término municipal de El Viso, formaba parte de la línea de castillos que flanqueaban el camino a Toledo. Como otros de la provincia, fue levantado por los árabes entre los siglos XI y XII para defender el paso de las caravanas y fue utilizado con fines más residenciales que bélicos, aunque originalmente fue un recinto defensivo. Tras la conquista cristiana, la fortaleza pasó a manos del infante Don Manuel, hijo de Fernando III, para acabar en poder de la casa condal de Santa Eufemia en el siglo XV, tras intercambiarlo con los Fernández de Córdoba (señores de Aguilar) por las posesiones que los Mejía tenían en la campiña. De esta forma, el recinto ha permanecido vinculado a la casa de los Mejía y al marquesado de la Guardia hasta 1912. Actualmente, el castillo y las tierras que lo rodean son propiedad de la sociedad Mangadas del Zújar -integrada por unos sesenta accionistas-, que lo compró al marqués Carlos Montijano Carbonell y mantienen cerrado el recinto desde principios de siglo, ya que consideran elevado el coste de su mantenimiento y difícil tenerlo abierto al público.

Hasta entonces, la edificación era un lugar frecuentado por cazadores y amantes del descanso que elegían sus estancias para pasar fines de semana y festivos. La alquilaban, sobre todo, franceses y extremeños, aunque tampoco faltaban vecinos de la provincia que buscaban un lugar apartado para evadirse. Ahora, quienes visitan la zona para cazar prefieren quedarse en la casa situada bajo el cerro de la fortificación y así ahorrarse subir al castillo que, por la falta de uso, ha visto cómo se ha ido deteriorando parte del mobiliario, así como algunas puertas y objetos de decoración.

Tanto el fallecido Montijano Carbonell, como anteriormente otra sociedad formada por gran parte de los accionistas que poseen ahora El Madroñiz, hicieron obras de restauración en la fortificación, siendo especialmente importante la llevada a cabo por el primero. Ello ha permitido que el castillo llegue a nuestros días en bastantes buenas condiciones y que aún no sea tarde para ponerlo en valor, ya que se trata de un Bien de Interés Cultural (BIC).

La sociedad propietaria del castillo y sus aledaños desea dar uso al recinto, pero reconoce que en estos momentos es inviable. FRANCISCO GONZÁLEZ

La sociedad propietaria del castillo y sus aledaños desea dar uso al recinto, pero reconoce que en estos momentos es inviable. FRANCISCO GONZÁLEZ

El macizo edificio que hoy vemos es fruto de las diversas reformas realizadas tanto durante el siglo XIX como el XX sobre la construcción medieval. La entrada del edificio está flanqueada por dos torreones cilíndricos -que fueron incorporados en los siglos XIV y XV- que dan paso a dos grandes patios, llamados el de la Entrada y el del Pozo. De todo el recinto sobresale la torre del Homenaje, de planta rectangular y coronada por merlones, cuyas puertas interiores tienen decorados los dinteles con interesantes yeserías mudéjares de influencia toledana. Esta es, prácticamente, la única decoración existente, salvo los escudos de los señores de Santa Eufemia. Las labores de restauración realizadas en la fortaleza, cuyo acceso es bastante complicado, le valieron ser premiado por la asociación de Amigos de los Castillos.

RECOMENDACIONES

LO QUE NO TE PUEDES PERDER

Sin duda, el entorno natural de la comarca de Los Pedroches es lo más preciado de una visita a El Viso. La delgada torre de rojizo ladrillo de la parroquia de la Encarnación es el eje del casco urbano, que tiene forma estrellada, con las calles confluyendo en torno a la parroquia, el corazón espiritual de El Viso. El pueblo, cada mes de julio, por Santa Ana, emula a Pamplona con sus encierros de vaquillas.

RUTAS EN BICICLETA DE MONTAÑA

Para los aficionados a la bicicleta de montaña, El Viso ofrece algunos parajes realmente interesantes, como la ruta desde la localidad al despeñadero del arroyo Hortales o la que llega al castillo de Vioque, en la vecina Santa Eufemia. Para los que van a pie, muy recomendable es la ruta al algibe por el camino del terrero o la que rodea el embalse de La Colada.

LA GASTRONOMÍA VISEÑA

En la tradicional comida serrana hallamos platos tan sabrosos como las migas, el cochifrito, la caldereta de cordero, el relleno, las hojuelas, las perrunas, los roscos, los buñuelos y el tradicional hornazo, que constituyen las recetas más típicas de la cocina tradicional viseña. Como no puede ser de otro modo, el cerdo y sus productos son los grandes protagonistas.

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