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ENTREVISTA / JUAN PEDRO MONFERRER

«El mundo árabe y el islámico no suponen ninguna amenaza»

Director de la Cátedra de Estudios Árabes de la UCO

 

Juan Pedro Monferrer defiende que buscar la comprensión y el respeto entre culturas es «nuestra obligación». - MIGUEL ÁNGEL SALAS

Lucía Abad
24/04/2019

La Cátedra de Estudios Árabes Al-Babtain de la UCO cumple 15 años. Su director, Juan Pedro Monferrer, repasa el papel que ha jugado en este periodo.

-¿Qué valoración hace de la trayectoria de estos años?

-Enormemente creativa y positiva. Las labores de docencia de lengua árabe moderna, difusión cultural e investigación realizadas han sido de gran envergadura organizativa y con un alto nivel de transferencia y actividad investigadora. El número de seminarios, jornadas, congresos internacionales, premios de investigación y publicaciones acometidas habla del esfuerzo que ha sido empeñado en la Cátedra.

-Córdoba vive, en gran medida, de su pasado árabe pero, ¿se ha reducido a una imagen comercial o realmente hay un interés por conocer esta cultura y cómo nos ha influido?

-Córdoba no debe vivir únicamente, ni en gran medida, de su pasado árabe, sino de su pasado (árabe, romano, fenicio ...). La cultura, y con ella la historia, refiere una amplia conceptualización que con frecuencia queda reducida a clichés estereotipados unas veces y erróneos, e incluso falsos, en otras. Ahí es donde hemos prestado atención: abandonar lo superficial para profundizar en la vasta, rica y hermosa cultura árabe en general y andalusí en particular, empeñados, en todo momento, en explicar e investigar con rigor cuanto debemos a nuestro pasado árabe.

-¿Qué puede aportar una cátedra como la de Estudios Árabes en un contexto en el que se nos repite que el mundo árabe y/o musulman supone una amenaza para el modo de vida occidental?

-El mundo árabe y el mundo islámico, que no olvidemos son dos cosas distintas, aunque en estrecha conexión, no suponen ninguna amenaza para el «modo de vida occidental» (sobre el que habría que discutir bastante). Esta afirmación, pensamiento o idea, corresponde a especies escasamente evolucionadas a nivel intelectual, ayunas de educación y en gran medida faltas de humanidad ante las tragedias que estamos viviendo todos, y los árabes (musulmanes, cristianos, judíos, ateos...) en particular. Los árabes, los europeos, los americanos, los asiáticos..., los musulmanes, los cristianos, los judíos, los mazdeos, los taoístas, los sintoístas... son pueblos, culturas, religiones constituidas por elementos de diversa naturaleza y procedencia en los que confluyen posibilidades de actuación política, religiosa o económica cuya oscilación pende entre lo que podríamos definir (para entendernos) como actuaciones buenas o malas. Y todo ello como rasgos y actuaciones en tanto que parte del ser dentro de su finito horizonte vital, algo así como el Dasein de Heidegger, es decir un «ser/estar ahí». Todo depende de un ser-estar en un lugar y un momento (coyuntura), que hace que una cultura, o una religión, sea concebida como buena o mala, negativa o positiva, peligrosa o beneficiosa, concepciones condicionadas por intereses diversos (religiosos, políticos, económicos...). Pero, además, la cultura árabe es parte de nuestra cultura; y nuestra forma de ser, hasta cierto punto, pero en cierta medida, se la debemos a ese pasado. Renunciar o negar este hecho es a la vez un error y un acto de ignorancia histórica. Y al propio tiempo, el mundo árabe no solo no representa ninguna amenaza (que en todo caso ha alimentado torpemente Occidente), sino que, además, nos puede enseñar muchas cosas que nosotros, como europeos, hemos ido perdiendo, parte de nuestra dignidad entre otras. En este punto, como en otros, la aportación de la Cátedra es la contribuir a conocer una importante parte de nuestra historia que nos ayudará, por un lado a asumir esa historia hasta ahora sin asumir, pero por otra a construir un futuro basado en la comprensión y el respeto entre todos los seres, culturas y religiones. No hay otro camino y es además nuestra obligación. A esto contribuye la Cátedra en la medida de sus posibilidades, al entendimiento entre culturas y gentes, en este caso con los árabes y musulmanes.

-Centrándonos en la actividad de la Cátedra de Estudios Árabes, ¿qué puede contarnos de las actividades previstas para este curso?

-Como tiene por costumbre desde hace 15 años tenemos la celebración de dos seminarios de conferencias y un congreso internacional, que recientemente hemos celebrado en la sede de Casa Árabe, aprovechando la colaboración que esta institución y la UCO mantienen. Estas actividades básicas van acompañadas de conferencias puntuales sobre aspectos diversos de la cultura andalusí que vamos programando a lo largo del año.

-¿Cuáles son sus objetivos de cara al futuro?

-Dado el éxito obtenido hasta el momento a lo largo de estos 15 años, nuestro objetivo inmediato es mantener esta inercia de aceleración constante en los ámbitos docente y divulgador de la lengua árabe moderna, junto con la transferencia cultural y la investigación científica, aunque siempre con una actitud abierta a una posible ampliación de actividades que podrían concretarse en la próxima renovación del convenio.H