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Madrid 3 FEria de otoño

Tomás Rufo, a hombros

 

Paco Aguado (Efe)
28/09/2019

El novillero toledano Tomás Rufo, que salió a hombros tras cortar sendas orejas a su lote, ratificó este viernes en Madrid, en el primer festejo de la feria de Otoño, todo lo bueno que ya apuntó este verano, cuando se proclamó triunfador del ciclo de novilladas nocturnas.

Para lograr este éxito mayor, Rufo dispuso de la mejor pareja de novillos del dispar encierro de Fuente Ymbro y, en especial, un quinto que tuvo mayor duración y entrega que el resto de sus hermanos.

La gran virtud del toledano para aprovechar las buenas condiciones de ambos fue la de su total disposición, que le sirvió para lucirse ya con su primero, un utrero terciado que acabó rompiendo a embestir ante la firmeza con que Rufo le planteó todos los cites.

La faena mantuvo un buen nivel, con el manchego muy por encima del enemigo, pero cuando tomó mayor altura fue con unos soberbios, templados y larguísimos ayudados por bajo en los que Rufo, flexionando la rodilla de salida, condujo al animal hasta las tablas para matarlo allí de una contundente estocada.

Otro gran espadazo, entrando a matar con absoluta verdad, puso fin también a su faena al quinto, ese ejemplar destacado al que Tomás Rufo se puso a torear sin probaturas con la muleta, consciente de que tenía abierta ya una hoja de la puerta grande de Las Ventas.

Con el novillo yendo a más y mejor, tomando los engaños entregado y repetidamente, este trasteo tuvo algunos altibajos derivados de defectos de colocación, así como un punto de aceleración y amontonamiento.

Pero otros buenos ayudados por bajo, además del resucitado “tres en uno” con que remató la última tanda de pases, volvieron a poner el ambiente a tono para el triunfo, hasta que ese otro espadazo le terminó de abrir el pórtico de la gloria madrileño.

Si Rufo triunfó con el mejor lote, a Fernando Plaza le tocó pechar y hacer un tremendo esfuerzo con el peor.

Y no tanto con el desrazado y afligido tercero, con el que anduvo sobrado pero sin lucimiento, como con el sexto, un utrero que desarrolló un violento y áspero sentido, sobre todo por el pitón izquierdo.

Después de resultar zarandeado tras un inoportuno resbalón con el capote, el novillero madrileño vio, y aguantó, en varias ocasiones como el buido pitón zurdo del de Fuente Ymbro le contorneaba el muslo, en otras tantas coladas en busca de la femoral.

Pero en ningún momento se arredró por ello Plaza, sino que se afirmó aún más sobre la arena, citando muy en corto y con absoluta sinceridad. Y con un apabullante valor natural, aguantando parones, miradas y coladas, acabó por hacerse con la voluntad del animal, al que todavía se pasó a milímetros en unas escalofriantes bernadinas de cierre, antes de perderlo todo con la espada.

En cambio, también resultaron más que manejables los dos novillos que le tocaron a El Rafi, novillero francés que se presentaba en Madrid.

Solo que, pese a sus largos empeños, el debutante no terminó de acoplarse ni de sacarles partido, falto o bien de temple o bien de conexión con el tendido.