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ENTREVISTA

Reyes Mendoza: «No sé si podré recuperarme del ojo para seguir en la profesión»

Matador de toros

 

El matador de toros Enrique Reyes Mendoza posa junto al busto de Manuel Rodríguez Sánchez 'Manolete'. - LADIS


Enrique Reyes Mendoza, matador de toros y actualmente subalterno, acaba de cumplir 40 años, de los cuales 29 lleva ligado al mundo del toro, ya que toreó su primera becerra en una fiesta del Círculo Taurino de Córdoba cuando contaba con once años.

Hijo del popular subalterno Enrique Reyes ‘Niño de las Monjas’, vivió en su casa el ambiente taurino, asistiendo con su padre a tentaderos y numerosos festejos, sobre todo a las novilladas protagonizadas por Finito y Chiquilín que marcaron una época. Esa rivalidad en el ruedo y esa manera de torear, fue el impulso que necesito para querer ser torero.

--Comienza usted por apuntarse a la Escuela Taurina del Círculo taurino de Córdoba...

--Efectivamente, mi decisión era irrevocable. Le dije a mi padre que quería ser torero y me animó. Gracias a la Escuela debuté ante el público en la Becerrada Homenaje a la Mujer Cordobesa (30-5-1994) cortando una oreja, y un año después (4-11-1995) debuto de luces en una becerrada de promoción en Córdoba organizada, igualmente, por la Escuela, y también corté una oreja.

--¿Y cuándo da el salto a novillero con caballos?

--Fue en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira (25-6-1998), en el primer festejo del Ciclo de Novilladas Picadas, patrocinado por la Junta de Andalucía. Estuve de novillero cuatro años, hasta que en 2002 tomé la alternativa.

--¿Qué supuso para usted que el V Califa, Manuel Benítez ‘El Cordobés’, le diera la alternativa, aquí en su tierra?

--Un honor y una gran satisfacción, además como matador de toros en activo fue la última alternativa que concedió en su carrera, pues esa misma tarde (1-6-2002) su hijo Manuel le cortó la coleta en medio del ruedo retirándose del toreo.

--¿Y cómo consiguió que le diera la alternativa?

--Yo había triunfado varias veces en Málaga y ese año había salido a hombros, y la empresa me ofreció en la Malagueta hacerme matador de toros. Pero yo quería que fuera en Córdoba. Entonces el empresario de entonces, Paco Dorado, que estaba cerrando la feria con la despedida de El Cordobés, habló con Fernando Sacromonte para que le propusiera a Manuel Benítez la posibilidad de darme la alternativa. José Muñoz también le había hablado mucho de mí y de mis éxitos como novillero, y El Cordobés dijo que sí. Esa tarde no lo defraudé y tras cortar dos orejas al segundo de mi lote salí en hombros por la puerta grande junto a él, que había cortado un rabo al cuarto. Fue una tarde inolvidable.

--¿Cuántas corridas toreó como matador de toros y cuál fue la última?

--Estuve siete años como matador de toros lidiando alrededor de cuarenta corridas de toros, la última fue en Belmez (2009). Pero la última res que maté en mi vida tuvo lugar el 29 de marzo de 2009 en el Festival del Cáncer en Córdoba. Esa tarde toreé junto a Ortega Cano, Enrique Ponce, El Cid y Julio Benítez y el novillero Israel de Córdoba.

--¿En qué plazas importantes llegó a torear?

--En Madrid, Sevilla, Barcelona, Málaga, Córdoba, San Sebastián, Alicante, Almería... también hice el paseíllo en Venezuela y Perú.

--Cuál es su triunfo más recordado?

--La tarde de mi alternativa, por supuesto, pero he cuajado toros muy importantes, fallados con la espada, en Madrid varias tardes, Barcelona y Málaga.

--¿Y por qué decide hacerse subalterno?

--Porque ya no toreaba y además llegó un momento en el que mi estilo de torear, estando cerca, suponía un alto riesgo cada tarde, y pensé que era una manera de despreciar la vida tras sufrir varias cornadas muy graves. Y encima en la feria de Córdoba, con cinco corridas de toros programadas, no me incluyen, esa fue la gota que colmó el vaso, así que debuté como subalterno en el 2010 en la plaza de Muro (Palma de Mallorca). Fue muy duro y lloré al vestirme de subalterno pues toda la vida me había preparado para ser matador de toros.

--¿Cuántas cornadas ha sufrido en toda su carrera?

--Diez cornadas, tres de ellas muy graves en Madrid, donde he toreado diez tardes, nueve como novillero y la corrida de la confirmación de alternativa.

--La última de ellas, actuando como subalterno, le tiene en el dique seco y a punto de retirarle del toreo...

--Efectivamente, la tarde del 28 de abril de 2019 toreaba en Las Ventas a las órdenes del novillero cordobés Javier Moreno ‘Lagartijo’, que estuvo muy bien, y cuando el novillo estaba a punto de doblar, pisé el capote con tan mala fortuna que me caí de espaldas. Entonces el animal hizo por mí y metió el pitón en el ojo izquierdo. Sufrí desprendimiento del globo ocular izquierdo y fractura de la órbita ocular y me dañó el músculo del tabique nasal, aparte de presentar una parálisis en el nervio de la cara. Fui ingresado en el Hospital de La Fraternidad y posteriormente pasé a la Fundación Jiménez Díaz para realizarme un estudio más amplio en la unidad de Oftalmología. Desde entonces sufro mareos y algunas veces mi visibilidad es doble.

--¿Cómo va la recuperación?

--Muy lenta, he sufrido dos operaciones pero me mareo cuando hago un giro brusco con la cabeza o el cuerpo.

--¿Cómo ve su futuro en la profesión?

--El que no haya festejos esta temporada me está permitiendo una recuperación más tranquila, no hago esfuerzos ni movimientos violentos, pero la verdad es que no sé si podré recuperarme totalmente, aunque yo espero que sí.

--Si sucede lo peor, ¿seguirá ligado a la Fiesta de los toros?

--Tengo tanta ilusión y fe en conseguir superar esto que no contemplo mi retirada definitiva. Pero si no tengo más remedio que aceptarlo ayudaré y aconsejaré a los chavales que empiezan.