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ROQUETAS DE MAR / FERIA DE SANTA ANA

Perera, sin puerta grande

 

El diestro Miguel Ángel Perera da un pase a su segundo toro. - EFE / CARLOS BARBA

Agencias
22/07/2019

Ganado: toros de Alcurrucén, muy justos de presencia y de juego desigual.

Julián López ‘El Juli’: silencio y pitos.

Miguel Ángel Perera: ovación y oreja con fuerte petición de la segunda, y tremenda bronca al palco por denegarla.

Pablo Aguado: ovación y palmas en la despedida.

Plaza: registró algo más de media entrada en los tendidos.

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El palco de la plaza de toros de Roquetas de Mar se erigió ayer en el triste protagonista del festejo que puso fin a la feria de Santa Ana, al cerrarle de forma incomprensible la puerta grande a Miguel Ángel Perera, que cortó la única oreja de la función, informa Efe.

Este episodio tan lamentable tuvo lugar en el quinto, cuando un presidente poco experimentado en estas lides decidió por su cuenta y riesgo negarle la segunda oreja a Miguel Ángel Perera tras una gran faena al mejor toro de la corrida, al que cuajó una excelente faena de principio a fin.

Hubo suavidad y hondura en el toreo fundamental sobre ambas manos. Y mucha autoridad en las tandas que le fue recetando el extremeño con la mano muy baja. También dio tiempo a lo accesorio, con circulares invertidos y otros alardes muy a modo. La estocada viajó a la primera y la gente le pidió con insistencia el doble trofeo, premio que, ya está dicho, el usía optó por dejar en singular, lo que hizo que se ganara una sonora bronca. Su primero manseó en los primeros tercios, pero en la muleta no tuvo mal aire el de Alcurrucén, también porque el extremeño lo fue ahormando para hacerle ir hacia adelante. Así lograría Perera varias tandas por los dos pitones con mucho fondo y con el temple por bandera. El fallo a espadas le privó del triunfo. El Juli se estrelló de bruces con un primer de corrida totalmente inválido, que, como tal, no sirvió lo más mínimo por mucho que lo intentara vanamente el torero madrileño, que tampoco pudo hacer nada con el quinto, un toro sin clase y pegajoso

Aguado se enfrentó a un tercer toro también noblote, que se movió sin molestar y al que diseñó una labor pulcra, con algunas cositas de bella factura.

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