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PALENCIA / FERIA DE SAN ANTOLÍN

Un buen encierro de Bañuelos

 

Juan José Padilla de rodillas en la lidia del cuarto toro de la tarde, ayer. - EFE / A. ÁLVAREZ

Agencias
01/09/2018

Los diestros Juan José Padilla y Antonio Ferrera cortaron ayer una oreja cada uno en la segunda de la feria en Palencia, escaso balance artístico para las notables posibilidades que ofreció la corrida de Bañuelos, a excepción del lote del mexicano Luis David Adame, que se marchó de vacío.

Padilla no se confió con el primero, un toro zancudo, con cuajo, bravo y de buena condición por el pitón izquierdo, por donde se desplazó con recorrido y humillado. Pero el jerezano no hizo la apuesta, escondiéndose entre las rayas, en una faena sin asiento ni gobierno. Mató de una estocada entera y caída, perdiendo la muleta. Más entregado se mostró Padilla con el cuarto, al que quitó por faroles invertidos rematados con una revolera. El público le jaleó, como también en un vistoso tercio de banderillas, destacando un par de dentro afuera y otro al violín. Inició de rodillas la faena a un toro noble y manejable, de buena condición, al que instrumentó una faena de más recursos que de toreo fundamental. En el tramo final apostó por los rodillazos y desplantes, logrando la conexión con los tendidos, lo que le valió para cortar una oreja.

El primero de Ferrera fue devuelto al partirse un pitón tras rematar de salida en un burladero. El sobrero, del mismo hierro, hizo una buena pelea en varas, metiendo la cara abajo y empujando con bravura, la misma con la que embistió en el último tercio. Ferrera no se encontró cómodo en una faena voluntariosa pero discontinua, con muchas intermitencias y mal rematada con la tizona. Al quinto lo lanceó con facilidad Ferrera a la verónica. También hubo torería para sacar al animal del peto, donde Antonio Prieto ejecutó la suerte de varas con pureza. El extremeño anduvo después más centrado que en su primer turno en una labor templada ante un animal con fijeza y nobleza, aunque le faltara algo más de fondo. Ferrera firmó los mejores momentos al natural, pero aquello no llegó a tomar la altura deseada. Además, por si fuera poco, viajó a los blandos con la espada.

Adame no tuvo opciones con un tercero rajado y aplomado desde los primeros compases. El mexicano lo intentó en la corta distancia, mas fue en vano. Y para abundar en su mala suerte, el sexto se lesionó de los cuartos traseros al inicio, lo que acusaría durante el resto de la lidia. Adame solamente pudo mostrar voluntad y ganas de agradar.