Cada vez se encuentran más extendidos y su práctica viene facilitada por la amplia implantación de las nuevas tecnologías. Pese a ser un entretenimiento, en ocasiones acaban derivando en problemas. El 40% de las personas que son atendidas en la Asociación Cordobesa de Jugadores en Rehabilitación es adicto a los juegos online y el presidente de esta entidad, Salvador Secilla, advierte de que están experimentando un «auge tremendo», afirmando que «con un móvil se hacen estragos».

Salvador Secilla también explica que la mitad de las personas que llega hasta ellos tiene problemas con el juego presencial (bingos, casinos o tragaperras), aunque «parece que está estabilizado». En un porcentaje minoritario, ayudan a otras por adicciones a los teléfonos móviles, que, en su opinión, «vienen muy fuerte» (por lo que incluso están ofreciendo charlas en los colegios); también por problemas con las compras compulsivas, con el sexo en internet o las llamadas a líneas eróticas y al tarot, entre otros.

En referencia al juego online, el presidente de Acojer critica que haya «personas famosas que se prestan a anunciarlo» y apunta al aumento de la publicidad y de la legalización de juegos. Además de esto, comenta que en los descansos de los partidos de fútbol que se siguen por televisión «te machacan a publicidad para que se hagan apuestas». Salvador Secilla entiende que esta «no está bien regulada, una persona con problemas no puede tener un juego responsable», y señala que el juego, en todas sus modalidades, «es el quinto ingreso más importante del país, por lo que no interesa quitarlo».

Acojer, que el año que viene celebrará su 30º aniversario, es una de las dos entidades que trabaja con este colectivo en Córdoba y la única concertada con la Junta de Andalucía, y la otra es Ludópatas Asociados Rehabilitados. Hasta el pasado julio, atendió a 318 pacientes, «191 enfermos y 127 familiares», según detalla su presidente, que precisa que en el 2016 contabilizaron 426 personas con ludopatías y 383 allegados. Sobre su perfil, apunta que «el ludópata cada día va siendo más joven» y la media de edad de las personas que ayudan es de 30 años, aunque han llegado a tratar a un menor de 13 años. Además, abunda en que «el juego no tiene status social». En cuanto a la incidencia de la anunciada recuperación económica en esta práctica, a su juicio, habrá personas que al lograr trabajo tengan menos tiempo pero también más dinero para jugar. No obstante, recuerda que con la crisis ha sido vista por algunos como una opción para salvar sus dificultades económicas. En línea con esta opinión, la estadística indica que el 2010 registró el pico más alto de dinero empleado por los cordobeses en máquinas en la última década, con 158 millones de euros.