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VUELCO EN EL CASO

La primera bebé robada reconocida encuentra a su familia biológica

Ha localizado a sus hermanos gracias a un banco de ADN de Estados Unidos. Inés Madrigal desvela ahora que fue entregada en adopción voluntariamente

 

Inés Madrigal informa sobre sus orígenes biológicos, ayer en Madrid. - EFE / J.J. GUILLÉN

Agencias
12/07/2019

Inés Madrigal, la primera mujer reconocida por los tribunales como una bebé robada, desveló ayer que después de 32 años ha encontrado a su familia biológica, lo que puede dar un vuelco al caso después de que ella haya trasladado a la Fiscalía que, según sus parientes, no fue robada sino entregada en adopción voluntariamente.

La Audiencia de Madrid reconoció que Madrigal fue robada por el doctor Eduardo Vela en una clínica de Madrid nada más nacer, pero con la noticia hecha pública este jueves por la mujer y confirmada luego por la Fiscalía Provincial en una nota, el horizonte que se abre es desconocido para la investigación, cuando el Tribunal Supremo tiene pendiente resolver el recurso contra el médico, considerado responsable pero absuelto por prescripción de lo delitos.

Madrigal, en rueda de prensa, calificó como «un triunfo» el haber encontrado a su «familia de verdad», si bien es una «noticia agridulce» porque su madre biológica murió en 2013 a los 73 años. «Por primera vez tengo el puzzle de mi vida completa», dijo la mujer, que explicó que el hallazgo vino a través de una empresa de EEUU especializada en análisis de ADN. Unos periodistas de ese país le informaron de la existencia de esa empresa privada y Madrigal se hizo una prueba que «dio como resultado que tenía un pariente cercano», un primo segundo de nombre Aitor, que se había hecho las pruebas allí por «pura curiosidad».

Le envió un mensaje a través de la empresa y fue entonces cuando dio comienzo la búsqueda ya directa de su familia, porque había dos árboles genealógicos, pero Madrigal se puso a «tirar del hilo» hasta llegar a su hermano biológico que tenía su ADN en un banco español. Y es que sus cuatro hermanos -la Fiscalía habla de tres y una tía carnal según el propio relato de Madrigal- también estaban detrás de ella y sabían de su existencia al haberla visto en televisión y apreciar un parecido con su madre, por lo que uno de ellos se hizo un perfil genético que llevó a un banco de ADN en España, el cual no detectó jamás el parentesco.

Para Madrigal «es tercermundista que en España necesitemos de empresas de EEUU para encontrarnos», lo que demuestra que «los bancos de ADN españoles no están preparados ni capacitados para producir encuentros», porque utilizan un sistema con unos parámetros de búsqueda más limitados en comparación con los estadounidenses, que someten los resultados a miles de repeticiones y variables.

De su historia oficial no quiso dar mucho detalles por respeto a la privacidad de su «nueva familia». Sí que dijo que su madre, que se quedó embarazada sin estar casada, no pudo quedarse con ella porque «era mandato de género dar a los niños en adopción» en esas circunstancias y nunca vio a su bebé tras el parto. Tiempo después su madre se casó y tuvo cuatro hijos. «Cuando pudo se lo contó, no se olvidó de mi», dijo Madrigal, que puntualizó que sus hermanos tenían pocos detalles de aquella criatura. Quien sí los tenía era Vela, de quien no entiende «cómo ha podido callar la verdad incluso cuando se ha tenido que sentar en el banquillo».

De hecho, poco después de la comparecencia ante los periodistas, la Fiscalía de Madrid envió un comunicado en el que informa que ha verificado que Madrigal, quien les trasladó esta nueva información, no fue robada sino que fue una «bebé adoptada» una vez que su familia biológica manifestó que fue entregada «voluntariamente». Este hallazgo motivó la apertura de unas diligencias preprocesales el pasado mayo, en las que el ministerio público requirió muestras genéticas a los cuatro nuevos familiares que determinaron, según el dictamen del Instituto Nacional de Toxicología, que es «78.802 veces más probable» la compatibilidad genética entre ellos frente a una persona al azar.

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