El papa Francisco expresó ayer su preocupación por el resurgir de tendencias populistas y nacionalistas en las relaciones internacionales, algunas de las cuales «evocan el periodo de entreguerras», en un discurso dirigido al cuerpo diplomático acreditado ante el Vaticano. «La comunidad internacional y el sistema multilateral en su conjunto, están atravesando momentos de dificultad, con el resurgir de tendencias nacionalistas que minan la vocación de las organizaciones internacionales de ser un espacio de diálogo y encuentro para todos los países», afirmó el Papa. «Algunas de estas actitudes evocan el periodo de entreguerras, en el que las tendencias populistas y nacionalistas prevalecieron sobre la acción de la Sociedad de Naciones», agregó. Señaló que «la reaparición de corrientes semejantes está debilitando progresivamente el sistema multilateral». Dijo estar preocupado por «el resurgir de la tendencia a hacer prevalecer y a perseguir los intereses de cada nación sin recurrir a los instrumentos que el derecho internacional prevé para resolver tales controversias y asegurar el respeto de la justicia, también a través de los tribunales internacionales». El pontífice apeló a que «en la actualidad no falte la voluntad de un diálogo sereno y constructivo entre los estados» y achacó las dificultades, en parte, a «cierta incapacidad del sistema multilateral para ofrecer soluciones eficaces a las distintas situaciones que desde hace tiempo están pendientes de resolución».

También criticó a algunos gobernantes cuando dijo que las políticas nacionales están «condicionadas cada vez con mayor frecuencia por la búsqueda de un consenso inmediato y sectario, en lugar de buscar pacientemente el bien común con respuestas a largo plazo». «En particular, es también el resultado de la creciente preponderancia de poderes y grupos de interés en los organismos internacionales que imponen la propia visión e ideas, desencadenando nuevas formas de colonización ideológica, que a menudo no respetan la identidad, la dignidad y la sensibilidad de los pueblos», subrayó Francisco.

El Papa consideró oportuno que «los políticos escuchen la voz de sus pueblos y busquen soluciones concretas para favorecer el bien mayor», pues con frecuencia los ciudadanos sienten que no se atienden sus necesidades reales.

Asimismo, el Papa denunció los abusos sexuales a menores, muchos cometidos por clérigos, como «una de las plagas de nuestro tiempo» y los calificó de «crimen vil». «No puedo callar ante una de las plagas de nuestro tiempo, que por desgracia ha visto implicados también a varios miembros del clero. El abuso contra los menores de edad es uno de los peores y más viles crímenes posibles», afirmó el Papa. «Destruye inexorablemente lo mejor que la vida humana reserva para un inocente, causando daños irreparables para el resto de su existencia», subrayó Francisco. El pontífice aseguró que «la Santa Sede y toda la Iglesia están trabajando para combatir y prevenir tales crímenes y su ocultamiento».