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La gota fría que arrasó la cuenca mediterránea apenas llena los embalses

La 'DANA' descargó principalmente en las zonas de costa y no en las del interior

 

El coche en el que fallecieron en Caudete (Albacete) las dos primeras víctimas de la Depresion Atmosferica en Niveles Altos (DANA). - EFE/ DIPUTACIÓN DE ALBACETE

LUIS BENAVIDES
19/09/2019

La devastadora gota fría que arrasó el sureste peninsular con riadas e inundaciones apenas ha revertido la falta de agua en algunos embalses. En términos generales el verano ha sido en su conjunto "seco", según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), con una precipitación media en España de 64 litros de agua por metro cuadrado, un valor que queda un 14% por debajo del valor medio del trimestre según el periodo de referencia (1981-2010). Junio fue muy seco, con precipitaciones muy por debajo del valor normal, seguido por un julio muy húmedo y un agosto húmedo.

El déficit de precipitación del año hidrológico ha estado fluctuando entorno al 15% y el 16% por debajo de lo normal en julio y agosto, y esta media descendió hasta un 12% como consecuencia del "episodio extraordinario de precipitaciones intensas entre los días 10 y 15 de septiembre". Los efectos de la depresión aislada en niveles altos (DANA) fueron especialmente visibles en un área entre, Alicante y Murcia, también al noreste de la de Granada, donde se duplican los valores normales. "La reserva hídrica no ha variado mucho a pesar de todas estas precipitaciones. La mayoría se han producido en la costa y no han alimentado los pantanos tanto como cabía esperar. A pesar de todo el Segura se ha recuperado algo", ha explicado este jueves el director de la Aemet, Antonio Conesa, quien también ha puntualizado que habitualmente las reservas del Segura suelen estar bajas dada la pluviometría escasa de la zona y la gran capacidad de embalse, y ahora está al 26% . "La reserva del Segura suele estar muy baja y la explicación es sencilla: llueve poco y además el consumo es alto sobre todo en riegos para la agricultura, por tanto es difícil ver grandes reservas", ha añadido.

Reserva hídrica, a 19 de septiembre del 2019:

  • Miño-Sil 65,9%
  • Cantábrico Oriental 74%
  • Cuencas internas País Vasco 71,4%
  • Ebro 49,8%
  • Duero 44,6%
  • Cuencas internas Cataluña 59,5%
  • Segura 26%
  • Júcar 30,2%
  • Guadiana 39,1%
  • Tajo 35,5%
  • Tinto, Odiel y Piedras 63,3%
  • Guadalquivir 36,1%
  • Guadalete-Barbate 47,8%
  • Cuenca mediterránea andaluza 53,1%

FENÓMENOS MÁS EXTREMOS

Los efectos de la DANA fueron previstos con suficiente antelación por parte de la Aemet, ha explicado Conesa, quien ha recordado las "alertas rojas" lanzadas desde la agencia y considera fundamental tomar medidas preventivas como la limpieza de los cauces, la creación de zonas inundables para quitarle fuerza a las riadas y el dejar margen de reserva en los pantanos. "Uno de los efectos esperados del cambio climático es que podemos tener unos periodos de sequías más largos y cuando llueva será más intenso. Todo puede llegar a ser más extremo", ha advertido Conesa.

La crisis climática también se traduce en veranos más largos y más cálidos. La tendencia en España es clara, según los diferentes análisis de la Aemet. Sin ir más lejos, este verano ha sido el décimo más cálido desde 1965. Los meses de junio, julio y agosto han tenido en el conjunto de España un carácter "muy cálido", con una temperatura media de 23,8 grados, un valor que queda 0,8 grados por encima de la media de esta estación en el periodo 1981-2010. "Que nueve de los 10 veranos más cálidos desde 1965 correspondan al siglo XXI muestran una tendencia muy clara", ha apuntado el director de la Aemet, quien recuerda que la temperatura está aumentando en todo el globo y esta evolución está "dentro de lo esperable".

A lo largo del verano fueron frecuentes los episodios de temperaturas por encima de las normales, pero la agencia estatal destaca el episodio cálido de los últimos días de junio y principios de julio, en el que "la llegada de una masa de aire subtropical continental muy cálida y seca procedente del norte de África dio lugar a un intenso episodio cálido" que afectó a buena parte de la península y a Baleares. Las denominadas "olas de calor", ha subrayado Conesa, ultimamente también suelen producirse en el mes de junio, cuando los días son más largos aunque julio y agosto sean de media más cálidos.

La anomalía relacionada con la temperatura más significativa tuvo lugar en junio, entre el 27 y el 29 de junio, con temperaturas máximas registradas en los observatorios de Tortosa (Tarragona) y Fabra (Barcelona). "En estos dos puntos llaman la atención porque allí tenemos unas series centenarias y porque el récord de temperatura máxima absoluta se supera no solo por unas décimas sino por dos o más grados. El salto es muy fuerte", ha explicado el delegado de Aemet en Cataluña, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.