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NUEVE AÑOS DE SU DESAPARICIÓN

El funeral de Marta sigue pendiente

La familia Del Castillo continúa sin saber dónde está el cadáver tras una decena de búsquedas

 

Rastreo 8 Búsqueda en el Guadalquivir, en febrero pasado. - JOSÉ MANUEL VIDAL / EFE

EFE sociedad@cordoba.elperiodico.com SEVILLA
22/01/2018

El 24 de enero hará nueve años que los padres de Marta del Castillo vieron a su hija viva por última vez y aún hoy no han podido celebrar un funeral como el que la pasada semana despidió a Diana Quer y ante el que, Antonio del Castillo -padre de Marta y que asistió- siente «envidia sana».

Tener «envidia» y «es muy duro decirlo», según Antonio del Castillo, de unos padres que entierran a una hija solo es posible cuando se comparte con ellos el dolor de la misma pérdida, con la añadida «intranquilidad» de «no saber dónde está tu hija, lo que ha pasado», lo que hace, que una vez asumido que fue asesinada, «se te pase por la cabeza cualquier cosa».

Y la pena de no poder ir «a ponerle flores» aunque sea en un «pequeño nicho del cementerio», declara.

Marta del Castillo tenía 17 años cuando, tras salir con sus amigos el sábado 24 de enero del 2009, no volvió a casa. «Su hija estará de fiesta», le dijo el primer policía que le atendió en comisaría, recuerda hoy molesto su padre.

Hubo cinco detenidos y juzgados, dos fueron condenados y solo uno sigue en prisión, Miguel Carcaño, arrestado tres semanas después de la desaparición de Marta y que confesó haberla matado en su piso y haberse deshecho del cuerpo.

Carcaño fue condenado por asesinato a 20 años de cárcel en un juicio celebrado en el 2011 en el que fueron absueltos su hermano, la entonces novia de este y un amigo de la pandilla da los que se juzgó por encubrimiento.

Meses antes fue juzgado otro amigo del grupo, El Cuco, procesado en un juzgado de menores y condenado por encubrimiento a tres años de internamiento en un centro, que ya cumplió. Todos fueron absueltos de los delitos de agresión sexual, contra la integridad moral y profanación de cadáveres. Ni la investigación ni los juicios permitieron hallar el cuerpo de Marta, pese a que se han realizado una decena de búsquedas siguiendo lo que decía Carcaño y otras pistas.

El río y el vertedero

Primero se rastreó el río Guadalquivir, donde según Carcaño arrojaron el cuerpo él y varios de los implicados. Al mes de su arresto dijo que tiró a Marta a un contenedor junto a su casa, lo que llevó al vertedero de Alcalá de Guadaíra. En 2013, ya juzgado y condenado, cambió su versión y dijo que no fue él quien golpeó mortalmente a Marta sino su hermano quien le dio con la culata de su pistola de vigilante de seguridad, al interponerse la joven en una discusión entre ambos, y le condujo «a tiro hecho» a la finca Majaloba en La Rinconada para deshacerse del cuerpo, una versión que para Antonio del Castillo es «la que se acerca más a la verdad». Es la que Carcaño le dijo el pasado febrero cuando se plantó en la cárcel de Herrera de la Mancha, mientras se seguía otra pista en la dársena del río. En esa finca se buscó dos veces en 2013, llevando allí a Carcaño, que dijo sobre la ubicación del cuerpo que «es por ahí», sin poder asegurar un punto exacto.

La última búsqueda fue en marzo de 2017 en una zona donde el hermano de Carcaño hacía prácticas de tiro.

Tras nueve años, Del Castillo reconoce que aunque «la versión oficial es que la Policía nunca cierra un caso» no tiene «muchas esperanzas» en sus resultados y que aunque hay quien le aconseja cerrar página, «mi hija lo que tiene es su familia».