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DIVERSIDAD SEXUAL

Desmontando el mito del sexo binario: no todo encaja en dos categorías

Los expertos cuestionan que solo existan dos categorías de sexo biológico y proponen un espectro más amplio

 

En el 2009, la atleta sudafricana Caster Semenya tuvo que someterse a un examen de verificación de sexo ya que sus niveles de testosterona eran más altos que los considerados normales para una mujer. - PHILIPPE WOJAZER (REUTERS)

Valentina Raffio
26/06/2019

La ciencia está cuestionándose las etiquetas con las que se define el sexo biológico. Las categorías estándar de 'hombres' y 'mujeres' podrían no reflejar la diversidad sexual que encontramos en la naturaleza del ser humano. Hasta ahora, habíamos entendido como hombre a aquel que ha nacido con cromosomas XY, altos niveles de testosterona, pene, testículos, hombros anchos y abundante vello. Por otro lado, definíamos como mujer a aquella que ha nacido con cromosomas XX, estrógenos, vagina, ovarios, caderas anchas y escaso vello. Esta historia, sin embargo, podría ser mucho más complicada que esto.

Las estadísticas hablan claro. Según datos recogidos por la Intersex Society of North America y publicados en la revista American Journal of Human Biology, la condición de 'intersex', aquellos que no encajan completamente en las categorías de hombre o mujer, es menos rara de lo que creeríamos. Uno de cada 66 individuos nace con un defecto congénito que afecta a su producción hormonal (hiperplasia suprarrenal de inicio tardío). Uno de cada 6.000 presenta un trastorno del desarrollo de útero y vagina (agenesia vaginal). Uno de cada 2.000 nacen con la abertura de la uretra en la parte inferior del pene (hipospadias). A grandes rasgos, se calcula que uno de cada 100 personas cuenta con algún trastorno del desarrollo sexual (DSD). Entre todos estos, se calcula que entre uno y dos de cada 1.000 pasan por cirugía para 'normalizar' el aspecto de sus genitales de acuerdo al género que se les ha asignado al nacer.

En el 2015, la revista 'Nature', una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo, publicó un artículo hablando de la necesidada de 'redefinir nuestra idea de sexo biológico'. En este, Claire Ainsworth, periodista científica y doctora en Biología del Desarrollo, comenta que la idea de los dos sexos es simplista y que, más allá de la categoría de hombre y mujer, hay un espectro mucho más amplio. "Hay descubrimientos científicos que no encajan bien en un mundo en el que el sexo aún se define en términos binarios", señala.

CUERPOS NO BINARIOS

En el 2011, el genetista clínico Paul James publicó un artículo científico en el que relataba el hallazgo de una quimera. Tras un rutinario examen del líquido amniótico, los doctores descubrieron que una de sus pacientes, una mujer de 46 embarazada de su tercer hijo, había nacido con una copia doble de los cromosomas (XX y XY). A efectos prácticos, los cromosomas dictaban que su cuerpo era de hombre. Lo sorprendente de este caso es que nadie, ni la propia mujer, había sospechado de esta 'peculiaridad' hasta entonces. Esto, a su vez, plantea hasta qué punto el fenómeno podría ser más común de lo que creemos.

Sin ir más lejos, y huyendo de las quimeras médicas, uno de los ejemplos más utilizados para ilustrar esta idea es el de los atletas de élite. No es extraño que periódicamente se reabra el debate sobre algunas deportistas profesionales que, a pesar de encajar en todos los estándares que atribuimos a las mujeres biológicas, producen elevadas cantidades de testosterona, un rasgo que asociamos más con los hombres. En estos casos, cuando aparece una 'anomalía' que no encaja del todo en las definiciones de hombre o mujer, la discusión que se plantea es si estas atletas pueden considerarse realmente como mujeres.

ETIQUETAS ANTINATURALES

"Incluso nuestra idea del sexo biológico es en parte una construcción social. Hemos creado todo un relato a raíz de los genitales, las hormonas y los cromosomas y, a partir de este, hemos asociado automáticamente las categorías de sexo y género. Hablamos de dos categorías porque nosotros hemos decidido estudiarlo de esta manera, pero podría haber sido de otra, como ocurre en otras culturas en las que se habla de tres géneros, por ejemplo", argumenta Isabel Jiménez-Lucena, historiadora de la medicina en la Universidad de Málaga. "La naturaleza es un muestrario de diversidad. Somos nosotros que creamos las etiquetas y que luego les otorgamos un significado", reflexiona la historiadora.

"Existen tantas formas de sexo como personas", zanja Sara Lugo-Márquez, investigadora en historia de la ciencia en la Universitat Autònoma de Barcelona. "El problema llega cuando establecemos un sistema jerárquico y decimos que lo 'natural' es ser hombre o mujer y que todo lo que se salga de estas categorías es 'antinatural' y, por lo tanto, imperfecto. Pero conforme estudiamos el ser humano descubrimos que hay muchas personas que no encajan en el binarismo de hombre-mujer. Nos estamos ahogando en categorías que nosotros mismos hemos creado", argumenta.