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veredicto de un tribunal de australia

Declaran culpable de pederastia al cardenal Pell, ‘número 3’ del Papa

El acusado se enfrenta a 10 años por cinco cargos de abusos contra menores. El Pontífice ha confirmado la prohibición del ejercicio del ministerio sacerdotal

 

El cardenal australiano George Pell llega a la Corte, ayer en Melbourne (Australia). - DAVID CROSLING / EFE

Agencias
27/02/2019

El cardenal australiano George Pell, responsable en excedencia de las finanzas del Vaticano, es el mayor dignatario de la Iglesia católica declarado culpable de pederastia tras un juicio en Australia. Un tribunal de aquel país hizo público ayer un veredicto de culpabilidad por cinco cargos de abuso sexual contra menores, incluida una penetración, cometidos entre 1996 y 1997 en Melbourne cuando Pell era arzobispo de esta ciudad en el sureste australiano. La decisión fue tomada por unanimidad del jurado el 11 de diciembre, pero no pudo divulgarse oficialmente por razones legales. Pell, que se encuentra en libertad condicional a la espera de la sentencia, se enfrenta a una posible condena de unos 10 años de cárcel, aunque sus abogados ya han apelado el veredicto, informa Efe.

El cardenal, de 77 años, fue hasta el año pasado uno de los más cercanos consejeros del papa Francisco, quien ayer confirmó la prohibición, de manera cautelar, del ejercicio público del ministerio sacerdotal y el contacto, en cualquier modo y forma, con menores de edad al cardenal, según informó el Vaticano. «Para garantizar el curso de la Justicia, el papa ha confirmado las medidas cautelares ya dispuestas al cardenal Pell desde que regresó a Australia, o sea que en espera de que se confirmen definitivamente los hechos, a Pell se le prohíbe de manera cautelar el ejercicio público del ministerio sacerdotal y como norma el contacto en cualquier modo y forma con menores de edad», leyó el portavoz del Vaticano, Alessandro Gisotti.

En el comunicado oficial, el Vaticano dice unirse al «respeto para las autoridades judiciales australianas» declarado ayer por el presidente de la Conferencia de Obispos de Australia sobre la condena al prefecto de la Secretaría Económica, número 3 en la jerarquía vaticana y que fue apartado «por motivos de edad» en diciembre del Consejo de Cardenales (el llamado C9) que ayuda al Papa.

«En nombre de este respeto, ahora esperamos el resultado del proceso de apelación, recordando que el cardenal Pell ha reiterado su inocencia y tiene el derecho de defenderse hasta el último grado. Esperando el juicio final, -continúa la declaración- nos unimos a los obispos australianos para orar por todas las víctimas de abusos, reafirmando nuestro compromiso de hacer todo lo posible para que la Iglesia sea un hogar seguro para todos, especialmente para los niños y más vulnerables», se lee en la nota.

Según la sentencia, violó a un niño de 13 años de un coro en la década de 1990 y abusó sexualmente de otro de la misma edad en el prestigioso colegio St Kevins. Pell se encuentra en libertad condicional pero podría ser puesto bajo arresto hoy; ahora, la Justicia australiana tendrá que determinar la pena que se espera se anuncie en la primera mitad de marzo.

Actualmente, el cardenal es miembro de la Congregación para los Obispos, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Pell es un conservador que en el pasado mostró su oposición a la ordenación de mujeres, al divorcio y al aborto, y que al menos en una ocasión rechazó dar la comunión a homosexuales durante una misa. El cardenal fue el primer dirigente católico en abordar los abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia australiana, con la puesta en marcha en 1996 de un programa de compensaciones económicas, aunque recibió críticas por no dar suficiente apoyo a las víctimas.

De momento, ha sido declarado culpable en un primer juicio, mientras que un segundo, por supuestos abusos cometidos en los años 70 en Ballarat, fue sobreseído por falta de pruebas.