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UNA HISTORIA FELIZ

‘Djibril’, el pequeño chimpancé huérfano de Bioparc Fuengirola

Porta una valiosa carga genética, clave para la salvación de la subespecie a la que pertenece

 

Djibril, con su tía Eva, en el Bioparc de Valencia. - BIOPARC

Rafael Castro Rafael Castro
10/08/2020

El compromiso con la conservación de las especies amenazadas nunca había tenido tanto sentido como ahora. Y nunca había sido tan importante difundir noticias con final feliz; noticias donde la naturaleza nos sorprende y da muestra del poder de los instintos de supervivencia y protección. Son bellas y esperanzadoras historias, fruto del esfuerzo, dedicación y amor por su trabajo de personas e instituciones que muestran su responsabilidad con el bienestar animal. BIOPARC Fuengirola y BIOPARC Valencia son los dos centros de referencia europeos en la conservación del Chimpancé Occidental (Pan troglodytes verus), subespecie en peligro crítico de extinción y única subespecie entre los chimpancés con un programa europeo de reproducción de especies amenazadas (EEP).
El inicio: todo comienza en BIOPARC Fuengirola a final del 2018, al comprobar que la pareja de chimpancés formada por Napo y Kika esperan una cría. Napo nació en BIOPARC Fuengirola y Kika fue capturada en la selva cuando era un bebé, tras matar a su madre. Sometida a continuos abusos físicos y psicológicos con el objetivo explotarla como reclamo fotográfico en un circo, fue rescatada por la Guardia Civil. Su genética es valiosísima por su origen, África, pues sus genes no están representados en Europa, no tiene parientes cercanos. Su embarazo suponía una gran esperanza para la perpetuación de la subespecie, gravísimamente amenazada de extinción en su medio natural.

El vídeo.

Un bebé que es un rayo de esperanza para su subespecie: en abril de 2019 nace el pequeño Djibril y su madre Kika, que no pudo aprender el comportamiento maternal, lo rechaza. No sabe cómo cuidarlo y no quiere aprender. Tras múltiples e infructuosos intentos para que lo acepte, el equipo técnico de BIOPARC, en coordinación con los responsables del EEP, deciden buscar una madre adoptiva para que el pequeño crezca con sus congéneres. Esto conlleva una delicada tarea y total implicación del equipo de cuidadores durante todo el proceso de adaptación. Había que garantizar la adecuada crianza del bebé para que no se repitieran los problemas de comportamiento de su madre. Criar al pequeño supone cargarlo, alimentarlo, mantenerlo limpio y sano, hacerle sentirse seguro y querido. Y debe hacerse en presencia de otros chimpancés, para que aprendiera de ellos, escuchara su lenguaje, los viera, oliera y sintiera en todo momento, y no creciera como un bebé humano, sino como un chimpancé.
La búsqueda de una madre adoptiva: había que encontrar en Europa una hembra con experiencia o que hubiera perdido un hijo recientemente. La mejor opción estaba en BIOPARC Valencia con la hembra Malin. Así, Djibril se traslada en julio de 2019 y se inicia su largo y “peligroso” periodo de aclimatación de modo gradual. Acompañado las 24 horas y utilizando técnicas para minimizar la “humanización”, comienzan los contactos visuales con el nuevo grupo para que mantenga la impronta de su especie y posteriormente motivar el acercamiento de la futura madre adoptiva.
El reto del aprendizaje de Djibril: dado que los chimpancés prolongan la lactancia más de dos años, había que enseñar a Djibril a responder voluntariamente al estímulo del biberón que, incluso ya integrado en el grupo, debería seguir tomando. El aprendizaje de largos meses, unido al contacto progresivo con los chimpancés, ha tenido un resultado óptimo.
Un sorprendente cambio de estrategia: el siguiente problema era lidiar con las estructuras sociales de estos inteligentes grandes simios, donde los roles son importantísimos y la separación o actuación sobre cualquier miembro debe basarse en la experiencia y conocimiento previos. Comienzan las “juntas físicas” separando los animales y, con gran desespero para el equipo, Malin no muestra interés por el bebé. Sin embargo, renace el optimismo cuando otra hembra, Eva, manifiesta afecto, instinto de protección y acercamiento. Esta inesperada situación redefine la estrategia para intentar que Eva fuera la madre adoptiva.
Una transformación generada por el bienestar animal: Eva nació en 1995 en el antiguo Zoológico de Fuengirola. Fue criada a mano porque en aquellos obsoletos recintos el macho era muy agresivo con sus crías. Con la nueva gestión de la empresa española Rain Forest, centrada en el bienestar animal, y la transformación en un BIOPARC, hubo un cambio radical en el comportamiento del grupo. Eva se incorporó y asimiló las costumbres de su especie y aprendió la crianza natural de sus hermanos. Pese a no haber sido madre, daba nuevas esperanzas para que atendiera a Djibril diligentemente.

El largo proceso de las “juntas” para evitar una desgracia: conocer el carácter de cada individuo y el comportamiento social de los chimpancés ha sido fundamental en cada paso. Igualmente importante han sido el tesón, la vocación y la infinita paciencia de los equipos de BIOPARC Fuengirola y Valencia, para entender que el proceso necesitaba tiempo y que una decisión anticipada podía desencadenar un final fatal. Así, ponderando y consolidando cada movimiento, se sigue la táctica de acostumbrar a Eva a quedarse sola con el bebé. Se consigue afianzar sus lazos y, a partir de ese momento, se va incorporando, uno a uno, el resto del grupo. Primero la hermana de Eva, Noelia, y su hijo Coco. Posteriormente las hembras Malin y Py y, finalmente, el momento más delicado, el gran macho, Moreno y la hermana más pequeña de Eva, Natalia, los miembros con mayor rango social en el grupo.

La enseñanza de la naturaleza: el instinto de supervivencia del pequeño Djibril y el instinto maternal de su tía Eva han unido a estos dos chimpancés que habían sido criados a mano en circunstancias muy distintas. Ahora, un año después de su llegada al parque, Djibril ha encontrado una nueva familia y podemos verlo jugar y disfrutar con su primo Coco en el recinto del bosque ecuatorial de BIOPARC Valencia.

La coordinación de los BIOPARC Fuengirola y Valencia y el papel de la Fundación BIOPARC, un motivo de esperanza para la subespecie: el compromiso con la conservación de la naturaleza y las especies en peligro de extinción implica, hoy en día, trabajar paralelamente en dos ámbitos: por una parte, a través de los programas internacionales de reproducción (EEP), que tratan de garantizar la supervivencia de las especies. Es lo que se conoce como conservación ex situ. Estas acciones conllevan realizar todo lo necesario por garantizar el máximo bienestar de cada animal y, al mismo tiempo, gestionar las poblaciones que se encuentran en cautividad priorizando su valor genético, para hacer viable su desarrollo y evitar consanguinidades. Por otra parte, apoyar y desarrollar proyectos de conservación in situ, los que se llevan a cabo en el medio natural para evitar la desaparición de las especies y sus hábitats naturales. Hoy, el trabajo conjunto de BIOPARC Fuengirola y Valencia consiguiendo una familia de adopción para Djibril revitaliza la genética de los chimpancés occidentales en cautividad, aportando un futuro macho reproductor muy valioso. En paralelo, el apoyo de la Fundación BIOPARC al Proyecto Nandoumary del Instituto Jane Goodall en Senegal, está consiguiendo recuperar y conservar el hábitat natural de la subespecie y los grupos de chimpancés que allí viven. La unión de ambas fuerzas da nuevas esperanzas al futuro de los chimpancés occidentales en un ejemplo palpable de la importancia de los dos pilares en los que hoy en día se basa la conservación.