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Hoy

Yo, maltratador

 

Ya he conseguido que vivas siendo nada por ti misma, alerta, en tensión, cuando más feliz te crees; cuando compras, cuando ríes, cuando juegas con un niño, cuando riegas las macetas, cuando duermes, cuando sueñas. Ya he conseguido que me nombres dueño de tu vida y sustituto de ti misma. Y yo estaré siempre contigo hasta aniquilarte y destruirte y enterrarte. He acabado con tu alma: ya no te importa que te humille ni te anule, porque he conseguido que olvides que tienes dignidad. Ahora voy a por tu vida, para matarte en silencio, sin que nadie lo vea, y así lograr que los demás me compadezcan. Y tú no te das cuenta, porque he conseguido volver contra ti tus emociones y que te tragues todas mis mentiras y todas mis patrañas y todo mi teatro. ¡Sé tan bien hacerte mi teatro ante tu alma dependiente! Puedo pasar de las sonrisas a las lágrimas, de la súplica al reproche, porque tú nunca reparas en mis ojos. Envuelta por tu culpa y tu sentimentalismo, no me ves, y siempre acabo encerrándote en la pena. Soy mago de la mueca y de la voz, según lo que quiera conseguir para que te sientas culpable y te sometas desde dentro de ti misma. Hace tiempo que logré que ni protestes y que pienses que tú por ti no eres nada. Ya me da igual cuando descubres que te engaño: tras tu disgusto acabas reprochándote que eres egoísta y muy poca cosa para mí. Si alguien intenta que razones para ver lo que te hago, me defiendes hasta en lo absurdo. Tienes delante mi mentira y la haces tu verdad: puedo engañarte sin careta y sin comedia: nadie te creerá, ni tan siquiera tú: puedo controlarte sin necesidad de estar, porque te aterra vivir en mi vacío. Ya he conseguido que solo te sientas segura encerrada en un cuarto sin echar ninguna llave. Ya he conseguido que te guste la droga de muerte que exhalo contra ti, porque mi violencia es oscura, y nadie la detecta. Ya llevas en tu alma el miedo a vivir y ser tú misma, porque te has convencido de que yo soy tu seguridad y tus certezas. Ya he conseguido que llores sin saber por qué lloras, que sufras sin saber por qué sufres. Ya he conseguido que te hagas experta en mentirte con la verdad de tu dolor. Y olvidas, olvidas, olvidas. Y así me justificas y me justificas y me justificas siempre, hasta en nuestros recuerdos tristes.

* Escritor

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