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Al paso

Tiranos en democracia

 

Lo acaecido en EEUU debe significar una profundísima reflexión en la política española; hay que acabar con el populismo. No voy a poner nombres a hechos de semilla similar ocurridos en nuestro país porque esta columna aspira a una misión conciliadora. Pero en estos últimos años, muchos partidos se han entregado a estos movimientos despreciables para hipnotizar y así movilizar a la masa como instrumento de presión ambiental para cambiar un gobierno legítimamente elegido. Y no busquen las opciones políticas a las que me refiero que se marearán; dejémoslo ahí. El populismo es lo más antidemocrático del escenario político por ser esencialmente embustero y sediento de intereses particulares bajo el disfraz del supuesto interés general. Es ansia de poder de los que se saltan las urnas que no les convienen, pero quieren apoderarse de ellas a través de capturar mentalmente a los votantes como si no tuvieran capacidad para discernir. Los trágicos sucesos del Capitolio, como cenit del abuso del populismo, deben erigirse en una fuerte bofetada que ponga freno definitivo a ciertos líderes políticos que acaudillan esta forma de promocionarse. Porque al rival democrático no se le vence en las calles, sino que se le gana en los comicios siendo el principal campo de competición que no de batalla, la campaña electoral y los debates parlamentarios. Es muy triste que los que tienen que esforzarse hasta la última neurona en desarrollar la democracia -después de que hayamos estado 40 años sin ella- la estén maltratando. ¡Cómo es posible que no sepan lo imprevisible que es la masa! Esa pobre y manipulada mujer, matada en directo por un disparo de un policía asustado, debe atormentar para siempre a los alentadores del populismo. La vida nos enseña y nos previene con una mártir de la falsa política y nos da una nueva oportunidad para que jamás en nuestro país volvamos a frivolizar con las libertades públicas. Todo el político que aliente el populismo en el seno de un sistema democrático es un criminal en potencia porque pudiera ser responsable de que la cosa vire hacia la tragedia como ha pasado en Estados Unidos. Aunque parece que siguen sin querer aprender porque se dice que no debemos comparar algunos acontecimientos que aquí pasaron con lo que ha ocurrido en el Capitolio. Pero hay muchas similitudes. Simplemente tuvimos suerte porque repito que las masas y sus reacciones son imprevisibles. Y yo me pregunto ¿algo tan obvio como lo que hoy escribo, cómo es obviado por muchos políticos? No tengo más remedio que decirlo: porque los sueldos de la política les atraen tanto, que quieren llegar al poder como sea, aun a riesgo de que cualquier ciudadano o cualquier policía muera de un tiro. Al fin y al cabo, el muerto a las pocas horas se enfría y el sueldo llega calentito todos los meses.

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1 Comentario
01

Por gañán de Fernán Núñez 11:36 - 14.01.2021

Magnifico razonamiento el de su artículo que suscribo en su totalidad. No hay que estrujarse mucho el pensamiento para retroceder unos meses y ver como Podemos y sus amiguetes de la revolución independentista, incitaban a sus seguidores a rodear el Congreso y coaccionar a nuestros Diputados elegidos en elecciones libres y democráticas. El populismo, los populismos, por la demagogia que encierran, pueden acabar con la democracia sin que nos demos cuenta en unos casos por acción y en otros por omisión.