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Sobre eufemismos y otras obviedades

 

JESUS Padilla
31/07/2012

No hace mucho llegó a mis manos un tríptico publicitario sobre la Valorización Energética de Residuos en Fábricas de Cemento y Salud Ambiental . El título me dejó perplejo; pero, por si no me enteraba de lo que se trataba, venía ilustrado por un "realista" montaje fotográfico que reflejaba una pradera de bellas flores amarillas sobre la que se alzaban majestuosas y tranquilizadoras las chimeneas de una fábrica de cemento: ¡toda una bella e idílica estampa campestre- como la de Córdoba!

En él, obviamente, se hablaba de las excelencias de la "valorización", de "la eficiencia de recursos", "la no implicación de riesgos adicionales", "impactos añadidos", "no haberse identificado riegos potenciales", etcétera, en suma, que la incineración de neumáticos, lodos, plásticos, etcétera, en las cementeras (aunque se encuentre en medio de una ciudad de 350.000 habitantes: ¡qué más da!) es incolora, inodora e insípida. ¡Oh milagro, cuando ya ni el agua lo es!

Es la ocultación de los hechos, el uso de los eufemismos, de palabras e imágenes distorsionadas por los publicistas para que el común de los mortales no nos enteremos de lo que realmente se pretende y creamos lo contrario de lo que es.

Aún tengo presente en el recuerdo de mi infancia la visión de mi madre, todos los días del año, al realizar sus tareas domésticas, limpiar de cemento las hojas de las plantas de las macetas de su balcón; pero hoy compruebo --ironía de la vida y de la historia-- que la empresa cementera patrocina por primera vez la Fiesta de los Patios cordobeses y a algunas de nuestras autoridades abriéndosele las carnes de satisfacción, olvidando que ésta lleva ochenta año destrozando nuestros parques y jardines y arrasando nuestro patrimonio medioambiental: ¡pelillos a la mar-!

Pero lo más gracioso --la idiosincrasia de Córdoba es sorprendente-- es que en esta ciudad en la que se ha cometido el mayor atentado al patrimonio arqueológico de Europa como fue la destrucción del palatium de Cercadillas; la ciudad que ha sufrido el expolio más grande a su patrimonio desde que las tropas napoleónicas la arrasaron llevándose las riquezas de nuestros palacios, iglesias y conventos, y me refiero a la pérdida de Cajasur con la desaparición de 800 puestos de trabajo, nadie ha abierto la boca, nadie ha protestado, nadie se ha manifestado (¿ni los sindicatos-?) y ahora cuando alguien, con fundadas y evidentes razones, se opone a la transformación de la cementera en una incineradora, cuando alguien alza su voz por la salud de los 350.000 habitantes, salen los voceros de esa empresa insultándoles y acusándoles de ser los responsables de la crisis económica, del fin del mundo y de la muerte de Manolete.

Una cementera en medio de la ciudad es una barbaridad, un sino que estamos estoicamente sobrellevando como herencia histórica, pero pretender que ésta se convierta en una incineradora será un gran negocio para sus accionistas (ayer americanos, hoy portugueses y mañana, ¿tal vez, chinos?) pero para nuestra ciudad es un despropósito descomunal y una hipoteca inasumible para su futuro. ¡A no ser que queramos progreso, mucho progreso y progresía-!

Entonces, lo que hay que hacer es liberalizar el trabajo y ¡todos esclavos!; liberalizar la tierra y que se construya y edifique lo que se quiera y en donde quiera; que se liberalice también el agua y todo el mundo vierta sus heces en nuestros ríos y arroyos; que se liberalice el aire y expulsemos mierda a la atmósfera; y, finalmente, que se convoque, en un gran aquelarre, a todas las poderosas multinacionales de la porquería del mundo a establecerse entre nosotros y- ¡a construir vertederos sin reservas, incineradoras sin límites o cementerios químicos o nucleares sin ton ni son-!

Ello dará, sin ningún género de duda, trabajo, mucho trabajo- pero ¿es eso lo que queremos para Córdoba-?

* Historiador

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4 Comentarios
04

Por Esperanza 13:31 - 31.07.2012

Valiente y claro el artículo de Jesús Padilla. Felicidades. Es ameno y provocador. No ofenda a ningún trabajador ni a ningún ciudadano. ¿Por qué, entonces,lo ofendéis a él?. A todos nos interesa el empleo y el bienestar en Córdoba. No dejemos que los intereses de esa empresa (no de sus trabajadores) nos desunan.

03

Por G. Pedros 13:05 - 31.07.2012

Señor Manuel cuando no hay argumentos para defender la incineración de basuras en mitad de una ciudad se recurre a desprestigiar la labor de un gran profesional de la enseñanza como Jesus Padilla. No he tenido de profesor a Jesus pero por lo poco que lo conozco me parece que ha tenido que ser un profesional de primera. No podemos arriesgarnos a que esta industria contaminante de quemar residuos y producir sustancias contaminantes se instale en mitad de la ciudad. La salud de 300.000 cordobeses lo primero, espero que el gobierno municipal sea coherente con lo que manifestó en 2007.

02

Por Manuel 9:35 - 31.07.2012

Sr. funcionario, no todo el mundo puede vivir de las cuentas del Estado como Vd., alguien en este país tiene que producir para que Vd. cobre a fin de mes. Parece mentira que un profesor de secundaria no sea capaz de informarse de un proceso productivo y se dedique al vil insulto y a la propaganda populista. Qué pena de alumnos con este tipo de docentes. Así va la educación en Andalucía. Pero no pasa nada, mientras se regalen ordenadores....

01

Por Mujer de trabajador 9:32 - 31.07.2012

Quisiera dirigirme a Vd., con todos mis respetos, para intentar aclararle ciertas ideas que expresa y con las que no estoy de acuerdo: como historiador que Vd. mismo se atribuye que es, bien sabrá que la normativa ambiental ha cambiado mucho, muchísimo, sobre todo desde que en su infancia su “madre limpiaba las hojas de cemento” (por su foto, deduzco que es vd. de edad avanzada y, por cierto, sabe a ciencia cierta que era cemento ¿verdad?), hoy en día, las emisiones están controladas 24h al día los 365 días de año y los límites legales son bajos, muy bajos (claro, eso en España, en otros países el control brilla por su ausencia, pero como no lo vemos…); me gustaría que antes de “despotricar” contra la poca industria que queda en Córdoba (recuerde sr. historiador, nuestra tasa de paro es del 34%, de abril a junio 126.600 parados, ahí es ná), se informase correctamente (hay cientos de estudios, en los países desarrollados se lleva haciendo muchos años, no se ha detectado ningún problema ni aumento de contaminación,…); que un grupo de individuos, con las miras puestas en publicitarse para, Dios sabe qué (¿tal vez listas electorales?) se dediquen a difamar y arrojar mentiras sobre un proceso industrial ampliamente probado y contrastado (aún estoy esperando alguna “razón fundada y evidente” como Vd. expresa) no significa que estén velando por la salud de los cordobeses (como historiador seguro que recuerda ejemplos a cientos de aprovechados de la desinformación social); y, por último, en esta empresa hay trabajadores, familias, que defienden su puesto de trabajo, que también viven en Córdoba y que, en ningún caso, son “voceros” como Vd. los insulta con gratuidad.