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Tribuna abierta

La sentencia injusta

Afecta solo a los que han dado la cara. Los ‘listillos’ se fugaron en una huida vergonzosa

 

La sentencia injusta -

Miguel Valcárcel Miguel Valcárcel
16/10/2019

El Tribunal Supremo ha condenado a cárcel a los acusados independentistas responsables máximos del procès puesto en marcha para la separación de Cataluña de España. Estoy plenamente de acuerdo con la sentencia, que es moderada y alejada a la deseada por los halcones (ej. Vox, Fiscalía), al acusar de sedición y no de rebelión, ya que reconoce que no existió una violencia generalizada para el fin ilegal. Intuyo que hay un acuerdo underground previo entre instituciones para paliar los efectos de la sentencia ante la opinión pública, ya que los políticos presos podrán obtener el tercer grado penitenciario al día siguiente de la publicación de la sentencia como especifica el texto de la misma.

Pero la sentencia es también muy injusta porque ha sido solo para los que han dado la cara. Los «listillos» como Puigdemont y compañía, se fugaron antes que la Audiencia Nacional pudiera inculparles, en una huida vergonzosa. Obviamente, el mismo día que se ha publicado la sentencia, se ha activado la euroorden para la extradición de Puigdemont, que se ha instalado confortablemente en Bruselas en el «Casoplón de la Republica» como exiliado y no como fugado y presunto delincuente que es. Durante este tiempo, Oriol Junqueras y los otros procesados han permanecido en la cárcel a años luz de la confortabilidad de Puigdemont. Este está convencido y alucinado con un regreso triunfal del exilio como el de Tarradellas, cuando Puigdemont no le llega ni a la suela de su zapato. No se entiende como Bélgica es un país que da refugio a (presuntos) delincuentes europeos y Alemania lo dejó escapar cuando su Constitución contempla la rebelión y sedición como delitos. No existirá una verdadera Unión Europea hasta que problemas graves como este sigan enfrentando a los Estados miembros entre sí.

Es importante resaltar en este contexto el origen del procès y las coherencias e incoherencias de los partidos políticos catalanes más relevantes.

El partido Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) tiene en su denominación un resumen claro de su intención global de lograr la república catalana desde su fundación en 1931, antes de la guerra civil. Este es un hecho constatable examinando la trayectoria de ERC. Dar la cara como Oriol Junqueras, que no huyó como Puigdemont, es una consecuencia indirecta del comportamiento coherente de los miembros de este partido.

El partido de Puigdemont ha evolucionado sensiblemente desde su creación, como lo demuestran los diversos nombre (PDeCAT, JuntsxCAT) que ha adoptado según el momento, lo que es prueba fehaciente de estar en arenas movedizas. Su creación en 1974 por Jordi Pujol, después del escándalo de Banca Catalana, con el nombre de Convergencia Democrática del Cataluña (CDC) tenía una doble finalidad subyacente: el poder y el dinero en Cataluña. Su falta de sustento político se ha demostrado fehacientemente en estos casi cincuenta años. Los «convergentes» procedían de la burguesía catalana, aquella que hablaba en castellano ya que hablar catalán era de payeses. ¿Por qué este giro copernicano de optar por una orientación independentista desde que se fue, bien forrado, Jordi Pujol? Simplemente para tapar con una tupida estelada muy grande, el hedor a corrupción conocido como el 3%. Lideró este cambio drástico Artur Mas, que compartió el máximo objetivo de ERC. Este es el auténtico origen del procès: la confluencia de ideologías independentistas, una por convicción y otra por la conveniencia de borrar el pasado. El dinero es el que mueve el mundo, dicen los sabios economistas. Pero no han eliminado el hedor. Cada poco tiempo se siguen conociendo nuevos escondites de los incontables millones de Jordi Pujol, que no pisó la cárcel en el escandalo de Banca Catalana y no va a hacerlo ahora. Esta inmunidad de presuntamente robar a los catalanes como bandoleros debería explicarse bien.

Esta sentencia del Tribunal Supremo es de indudable importancia e impacto. Supone un punto de inflexión notable para el independentismo catalán. Ahora, después del sarampión previsible en las calles de Cataluña, sería sensato que los partidos políticos tanto catalanes como nacionales se sentasen a reflexionar, buscar consensos, no tener posturas numantinas, encontrar puntos comunes, evitar la desgarradora ruptura de los catalanes, no mezclar habas con nueces (ej. Barça involucrado con la independencia), etcétera, todo ello libres de presiones mediáticas.

* Profesor jubilado de la UCO

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3 Comentarios
03

Por Unlocal 17:55 - 16.10.2019

Madre mía!!! Organizar desde el poder secuestros de comisiones judiciales, alentar a las masas a la violencia callejera, financiar desde el poder actuaciones previamente declaradas ilegales, poner en grave peligro la vida de los servidores públicos, etc., etc., ...eso son juegos florales. Pues por es regla de tres, disparar al techo de un hemiciclo sería una infracción administrativa por daños al patrimonio público. Madre mía lo que nos queda todavía por oír !!!

02

Por vecino 13:49 - 16.10.2019

Lo más peligroso de la sentencia es su aplicación en el futuro y su impacto en las libertades. Con la letra de la resolución se puede condenar a altísimas penas de prisión a quienes protesten pacíficamente contra resoluciones que acuerden un desahucio, el desalojo de una acampada como las del 15M o la dispersión de la resistencia pasiva en una huelga de trabajadores. Será irrelevante que esas conductas estáticas carezcan de violencia o intimidación. Este salto jurisprudencial se enmarcaría en los recortes de derechos sufridos en los últimos años. Sin duda, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos habrá de valorar si resulta admisible lo que parece una interpretación sensiblemente restrictiva de los derechos fundamentales.

01

Por Unlocal 12:20 - 16.10.2019

Hay que recordar que la Abogacía del Estado también formaba parte de los llamados "halcones" pidiendo la rebelión, hasta que llegó el doctor Sánchez y mandó cambiar a sedición. El doctor Sánchez era incapaz de decir que no iba a haber indultos. Una vez publicada la sentencia a su gusto y visto que los golpistas se van a comer el turrón en casa, dice que no habrá indultos. Vamos, todo esto para retrasados. Y nos dice el articulista que lo que hace falta es consenso y diálogo y bla, bla, bla... Lo dicho, para retrasados.