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Sánchez, Machado, Azaña y Argelès

"La muerte de Antonio Machado es posiblemente, junto con el asesinato de Lorca, el hecho que más tristeza genera en quienes sufrimos esta España cainita, envidiosa, manipuladora y mezquina"

 

La utilización partidista de figuras de la cultura víctimas de la guerra civil comienza a ser repugnante si no lo es ya desde hace tiempo. Se usa la memoria de poetas, filósofos, artistas y todo tipo de representantes del humanismo y la ciencia con la peor de las intenciones en cínicos homenajes que son solo actos de revancha. Pedro Sánchez se presenta a hacer el numerito en la tumba francesa de Antonio Machado como banderazo de salida de su personal carrera electoral. Un tipo que no niega que le han escrito el último librico de marras en plan autopanegírico y que mintió sobre su propia dizque tesis doctoral, posiblemente sus únicos acercamientos a la cultura de los que se tiene noticia, debería tener un poco de pudor a la hora de acercarse a Collioure a hacer el paripé ante los restos de Machado, y a Montauban ante Manuel Azaña, quien encarceló a los separatistas catalanes y se lamentó por escrito antes de morir de su papel político. La muerte de Antonio Machado es posiblemente, junto con el asesinato de Lorca, el hecho que más tristeza genera en quienes sufrimos esta España cainita, envidiosa, manipuladora y mezquina, por ser víctimas inocentes del mundo que se desplomaba a su alrededor sin ser responsables de lo que se les vino encima. Gente buena, poetas admirables, republicanos de buena fe y por derecho puesto que era necesario serlo en aquellos momentos irrepetibles que al final no alumbraron concordia sino desastre por parte de todos. La ignorancia de Sánchez le hace desconocer cosas que su radicalismo sectario le hace olvidar o manipular, además de lo anterior, como el trato (al que no se ha referido) dispensado en 1939 por el gobierno francés aliado de la república española a los 100.000 españoles internados hacinados en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, donde a millares murieron de tifus, sarna y disentería. Sánchez representa ese revisionismo guerracivilista parcial que no es sino revancha y desmemoria histórica y no duda en utilizar la tragedia de gente buena en su provecho. Le convendría estudiar lo sucedido a intelectuales como Ortega y Gasset, Muñoz Seca o Maeztu. Pero no eran de su bando.

* Profesor

@ADiazVillasenor

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