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Para ti, para mí

El otoño, de nuevo

 

Antonio Gil Antonio Gil
21/09/2019

El otoño, de nuevo. La estación de los contrastes: la estación de las «hojas muertas» y de los «surcos abiertos». Por una parte, lo que el tiempo se lleva inexorablemente, y por otra, la semilla que se arroja a la besana, los nuevos brotes, la naturaleza que se renueva y que pide paso a ese renacer constante que es la vida misma. La naturaleza «renace», y el hombre «recomienza». Y así, entre «renacer y recomenzar» vamos avanzando por los senderos de la historia. Otra vez, en el horizonte, las mesas electorales, las campañas, la propaganda en la que todo vale. Hay quien dice que las campañas electorales se han convertido en humillantes mercadillos donde todo se regatea: lo primero, la dignidad de los votantes, que ellos mismos ofrecen en sacrificio del modo más pavoroso e insensible. Porque es verdad que la izquierda tradicional lo ha hecho mal, pero es todavía más cierto que la turba ha pedido a gritos ser defraudada. La política, como la democracia y como el amor, está hecha a la medida de nuestras esperanzas y de nuestros defectos, de nuestro pragmatismo y de nuestra mezquindad, y como nosotros, es imperfecta. Ante este panorama, me viene a la memoria el consejo de un viejo periodista, avezado en las lides políticas: «Tienes que aprender dos cosas fundamentales: la primera es que eres el único culpable de lo que te pasa, y que es inútil derrochar fuerzas luchando contra fantasmas. Siempre es estéril el odio y nunca lleva a la esperanza. La segunda es que eres tu único héroe y que nadie podrá suplantarte en tu esfuerzo por ser libre. El que lo intente no será más que un comediante, un desalmado que tratará de hacer negocio con tu necesidad y que, al final, te dejará tirado sin ningun tipo de piedad y mucho peor de lo que estabas». El otoño comienza y el recuerdo de los versos de nuestro paisano Leopoldo de Luis, constituyen la mejor meditación: «Las hojas del otoño flotan sobre tu brisa y caen en el estanque solitario del alma». Y este otro: «Un dolor de ser otros parece que nos pesa como unas rotas alas...». Bienvenido seas, otoño..

* Sacerdote y periodista

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