+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

Tribuna abierta

Necesidades innecesarias

 

Necesidades innecesarias -

Clara Gregorio Rey Clara Gregorio Rey
22/07/2019

Necesito entradas de Rosalía». Así rezaba una publicación de una persona en Facebook hace unas semanas.

A pesar de lo buena artista que sea esta muchacha, tengo que decir que, tras consultar la pirámide de necesidades de Maslow, que trata de explicar la motivación que impulsa la conducta humana, no hallé, ni siquiera en la puntita de la pirámide, que unas entradas de Rosalía pudieran ser una necesidad, ni siquiera entradas para un concierto de los Rolling Stones.

Para más «inri», al mirar el perfil de esta persona, me encuentro que no se trataba precisamente de un adolescente, sino que ya había cumplido los treinta años sobradamente, por lo que se supone que debería contar con cierta madurez y no con una actitud inmadura o caprichosa.

Me parece fantástico que una persona disfrute asistiendo al concierto de una de sus artistas o grupos preferidos, como si lo hace saltando en paracaídas, haciendo puenting o escuchando regaetton (bueno, siendo sincera, esto último me parece triste y decepcionante)... Lo que me puso la vena del cuello gorda fue que pusiera «necesito». ¿Cómo?

Podía haber dicho «quiero...», «me gustaría tener...», «disfrutaría como un enano si tuviera...», «deseo...», «me haría más feliz si consiguiera...», pero no, tuvo que poner «necesito». Estuve a punto de contestarle y decirle que se las pidiera a los que viven en campos de refugiados, o a los que sufren una enfermedad terminal o sin cura conocible, o a cualquier indigente de esos que duermen en un cajero automático y van todos los días a por un bocadillo a los Trinitarios para poder comer..., seguro que todos ellos entenderían su necesidad de tener esas entradas y hasta organizarían una recogida de firmas para llevar al mismísimo Congreso de los Diputados, y así conseguir entradas para el concierto en primera fila.

Me contuve porque esta persona no tiene toda la culpa. La tiene esta sociedad mercantilista y sin valores morales, que nos hace creer constantemente que tenemos ciertas necesidades. Esa es la base del márketing: si no tienes o no consigues ciertos artículos o servicios, será imposible que seas feliz ni que seas respetado o aceptado en sociedad, con lo cual, la lista de cosas que «necesitamos» para vivir, es interminable y siempre imposible de cubrir, siempre habrá algo más que necesites; mantenerte inseguro y frustrado es su negocio.

Me alegra saber que esta persona tiene sus necesidades básicas y reales cubiertas, pues de no ser así, le importaría un bledo tener o no entradas para ese concierto, aunque ahora que lo pienso, sí tiene una gran necesidad. Necesita urgentemente que la vida le dé un par de guantazos bien dados, para que aprenda a valorar lo que tiene y sepa realmente lo que es pasar necesidad: de agua, de comida, de medicina o tratamientos médicos, de salud, de un techo y entonces utilizaría con más respeto el verbo necesitar.

Discúlpenme si me he extralimitado en mi crítica, que realmente no es nada personal contra nadie en concreto, sino hacia esta llamada «sociedad del bienestar» y del primer mundo, pero es que «necesitaba» desahogarme. Es una cuestión de moralidad y aparece en el nivel quinto de la pirámide de Maslow, junto con la espontaneidad, creatividad y búsqueda de una misión en la vida.

Gracias a Dios (es solo una expresión, ya sabéis que soy atea), no necesito gran cosa en esta vida, ni siquiera entradas para Rosalía, pero si alguien tiene mano y me averigua unas entraditas para ver a Eric Clapton en Las Vegas (gastos de viaje incluidos), por favor, hágamelo saber por Facebook.

* Escritora y consultora de inteligencia emocional

Opinión

Las flatulencias de la ONU

Francisco Gordón Suárez

Sobre la crisis que viene

Francisco José Bocero

Amo esta libertad

Manuel Balsera

Carácter, liderazgo y personalidad

REMEDIOS Copa Sánchez

El pequeño Simenón

Ramón de España

Ratas

Ricardo Rivera Pereira

Enrique López

Diario Córdoba

Rafael Caride

Diario Córdoba

Lectores
CARTAS AL DIRECTOR / PROPAGANDA

Se comprende

Hay cosas en la vida que se comprenden demasiado bien. Por ejemplo, es muy lógico que a las ...

CARTAS AL DIRECTOR / Inmigración

La insólita controversia en torno al 'Open Arms'

Que sea portada en casi todos los medios que seis países europeos, entre ellos España, vayan a ...

CARTAS AL DIRECTOR / orina de perro

Córdoba: el olor del verano

Me asombra reconocer que, a pesar del calor sofocante de Córdoba en agosto, no cesen de llegar ...

CARTAS AL DIRECTOR / respeto a la mujer

Agresiones sexuales: ¡Basta!

Agresiones sexuales ¡Basta! Todo el mundo se pregunta: ¿Por qué aumentan las agresiones sexuales ...

   
1 Comentario
01

Por Pilniak 14:08 - 22.07.2019

No creo que se haya extralimitado en su crítica, yo habría sido más duro, y no solo por el dudoso gusto musical y estético de algunos, sino por que el Ayuntamiento de Córdoba se gastase más de 200.000 € para un concierto con entradas gratis, en una ciudad pobre como Córdoba, con un paro estructural del 24% y una renta media muy por debajo de la española. Pagar tanto dinero público a una cantante, sea quien sea, me parece amoral. También me lo parece que haya un cargo en una empresa pública municipal que cobre más de 100.000 € como ha hecho el nuevo Ayuntamiento, y que los concejales hagan declaración de patrimonio al principio pero los asesores y cargos en empresas públicas no, y que ningún cargo político, ni alcalde, ni concejales, ni asesores, ni cargos en empresas públicas, declaren en qué bancos pedirán préstamos o hipotecas personales durante el periodo de gobierno municipal certificando que las condiciones hayan sido las mimas que para el resto de ciudadanos. Y luego está el fútbol, cederle el estadio gratis a una empresa privada que se llama Córdoba CF cuyo propietario ha pagado 9 millones de euros por esta empresa privada, y que cobra dinero por los abonos a los socios. La gente no sabe distinguir lo que son necesidades.