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Campo y ciudad

Lázaro

 

Un poco antes de la Semana de Pasión, en Betania, del extrarradio de Jerusalén, Jesús visita a Lázaro, compañero y amigo, que se encontraba gravemente enfermo y en cuya casa el hijo de José y de María se había alojado al menos en tres ocasiones. Pero al llegar encuentra que, carcomida su salud, la zarpa de la enfermedad había hecho presa de él hasta su incontrovertible y ruinosa consecuencia. Y es justo cuando se produce, según Juan Evangelista, el renacimiento del desahuciado adquiriendo su vitalidad, dándole, por tanto, nuevamente el ser en su íntima presencia, la esencia misma de la existencia humana, jamás perdida en el terrenal misterio de la naturaleza, tras haber brotado de la sólida confianza, del amor, de la amistad fraternal y de la lealtad compartida: Médula de lo portentosamente acontecido.

Lázaro sabía que algunos judíos le buscaban para matarlo cuando predicaba y ensalzaba la resurrección abrazada, así como, entonces, la por él experimentada. Más tarde serían sus hermanas Marta y María, fieles seguidoras de Jesús, las que acudieron al Gólgota cuando este estaba siendo crucificado, junto a dos ladrones, para acompañarlo en la agonía de su sacrificio y muerte tras sufrir intenso martirio. «Homo homini lupus, non homo, quom qualis sit non novit»: aserto de Plauto que sentenciaba que el hombre es un lobo para el hombre, referido a los horrores a la que está capacitada la especie humana para dañarse a sí misma, dejando de serlo, espiritual y éticamente, cuando se aparta del sentimiento misericordioso y del conocimiento de quién es el otro al que se martiriza y se da muerte.

Más adelante ambas, durante el sábado tras el viernes de la demostrativa y crucial Semana de Pasión, rendidas a su lealtad y llevadas por la compasión irían hasta la tumba de Cristo, afectuoso maestro, con un frasco de aromático aceite de mirra para ungir el yacente cuerpo. Siendo testigos de cómo el milagro de la resurrección de la esencia y existencia del ser humano per se entrañable, única en cada uno e irrepetible, volvía a reproducirse sumido en la mente humana.

* Doctor ingeniero agrónomo. Licenciado en Derecho

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