+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

Posible SPAM

Infancia nacionalista

 

Manuel Fernández Manuel Fernández
30/09/2017

Claro, ahora, con lo de Cataluña, que es mañana, tenemos que plantearnos el significado de muchos conceptos políticos. El de nacionalismo entre otros. Me remito a mi interior y veo el nacionalismo como si fuera la infancia, ese afán de los muchachos de pelearnos con el pueblo del al lado para dejar constancia de que el nuestro era el mejor en todo: en peleas, en fútbol, en mujeres y, también, en casas particulares y en monumentos comunes como la iglesia, las ermitas, el ayuntamiento y la plaza de toros. Cuando ya dejamos de ser chicos y la búsqueda de trabajo nos convirtió en adultos olvidamos aquellas peleas del nacionalismo infantil contra el otro pueblo y algunos hasta se casaron con las mozas que antes consideraban enemigas. Esto es una simpleza, pero si el ser humano se va curando de ciertas creencias equívocas con la edad ¿cómo es que persiste todavía en política ese concepto del nacionalismo cerrado en el que, como cuando éramos chicos, veíamos a los del pueblo de al lado como malvados que nos robaban nuestras novias, nuestros dineros y hasta nuestra lengua? Básicamente hay que descartar, por lógica evidencia ética, que ningún ser humano es menos que el otro por haber nacido en una geografía miserable como el Congo, Zimbabue, Níger o Afganistán y que ni siquiera reclama derechos ni protesta por no saber qué es eso del PIB (Producto Interior Bruto). A veces pienso que lo del nacionalismo es el pensamiento del partido --de dos o tres que se creen señalados--- a cuyos votantes ni se les ocurriría montar un cirio como el de ahora en Cataluña. Y más después de haber cerrado un capítulo reciente en la historia de España en el que ETA --las siglas de un nacionalismo que lideró el desvarío-- mataba a quienes no pensaban como ellos. Una realidad tan simple como cruel.

Usar el victimismo de manera clasista --los españoles, que son menos, me roban porque soy catalán que, evidentemente, soy más-- sólo tiene de bueno la vuelta a la infancia, a aquellos momentos en que jugábamos al fútbol calle contra calle porque no había perspectivas más allá de nuestra habitación, nuestra casa y nuestra calle. Cuando, sin saberlo, éramos auténticos nacionalistas. Lo único posible en aquel lejano tiempo.

Opinión

Mezquita y soberanía

José Javier Rodríguez Alcaide

La agenda del Gobierno

Gabriel M. Pérez Alcalá

Gasolina cara

Marcos Santiago Cortés

Los dioses de Willy

Najat El Hachmi

Pedro envejece

Francisco Dancausa

Juana Martín

Diario Córdoba

Los acosos a Doña Cristina

MIGUEL ÁNGEL LOMA / SEVILLA

Lectores
CARTA ILUSTRADA

Galopando desde Rusia a Córdoba...

Una de las cualidades por las que se caracteriza el caballo es por su nobleza. En la memoria ...

CARTAS AL DIRECTOR / POLÍTICA

Los acosos a Doña Cristina

Cuando las sentencias judiciales tocan asuntos ordinarios e incluso groseros de la vida callejera, ...

CARTAS AL DIRECTOR / POLÍTICA

González & Aznar

Ambos expresidentes han reconocido en una entrevista estar orgullosos del régimen del 78 y de todo ...

CARTAS AL DIRECTOR / RECUERDO DE LOS 90

El acoso suena menos que el parapente

El pasado 28/8 aparece una carta al director con foto de un parapente, en el Diario CÓRDOBA. El ...