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El futuro de España pasa por el consenso

"Actualmente vive en una auténtica encrucijada, en la que el andamiaje de 1978 zozobra"

 

El futuro de España pasa por el consenso -

Decía la conocida canción Para la libertad, poema de Miguel Hernández versionado entre otros grandes cantautores por Joan Manuel Serrat, que «para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho», ahondando en que «nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada». Las estrofas, compuestas por Hernández durante la guerra civil española, venían que ni pintadas para ser oídas con buen acompañamiento musical durante la Transición, aquella época, a finales de los años 70 y principios de los 80 del pasado siglo XX, cuando nuestro país se dotó, con el consenso de partidos desde la extrema izquierda hasta la derecha, de un modelo de convivencia y un nuevo aparataje estatal.

Esa España que se construyó en torno a la Constitución Española de 1978 ha dotado a sus ciudadanos, en estos 41 años transcurridos, de la mayor época de estabilidad y prosperidad, con las lógicas crisis económicas que toda economía de mercado sufre, por pura definición. La formulación de ese nuevo modelo de país pretendía olvidar el viejo estigma de las dos Españas, y tuvo como momentos emblemáticos aquel reconocimiento del Partido Comunista, previa aceptación por el partido dirigido por Santiago Carrillo de la bandera actual y de las reglas de una monarquía constitucional, moderna y parlamentaria.

Actualmente, España vive una auténtica encrucijada en la que el andamiaje del 78 zozobra, en algunos casos por vigas carcomidas y, en otros, por verdaderos pilares que se hunden en un suelo enfangado y resbaladizo. El sistema autonómico es, precisamente, una esencia de la España actual que ha sido puesto en duda por un partido, Vox, que pretende, a corto plazo, acabar con algunas competencias de las comunidades autónomas y, a largo plazo, con las propias autonomías. Mientras tanto, el Gobierno de España primero aceptó y finalmente rechazó una mesa de partidos con un relator independiente, propuesta por los independentistas catalanes, para desatascar el problema catalán. Y hablo de problema, porque es un factor sin resolver que ha matizado la historia de nuestro país desde, al menos, el siglo XVIII. Ni monarquías ni repúblicas ni sistemas federales, cantonales o unitarios. Ni dictaduras ni democracias lograron solucionar la cuestión del encaje de Cataluña en España. Dos territorios que conviven desde que la memoria se pierde y que se necesitan el uno al otro.

En un momento de cuestionamiento de la España que construyeron nuestros (mis) padres, la generación que actualmente gobierna tiene ante sí la papeleta de renovar, reformular y asentar el sistema democrático español. Toda solución duradera debe pasar, como ocurrió en 1978, por un consenso del espectro político, de izquierda a derecha, contando también con los partidos nacionalistas. Se necesitan líderes políticos de talla, altura y flexibilidad política, con un proyecto de país moderno, unido e integrador, que no desmerezcan a los Adolfo Suárez, Felipe González, Santiago Carrillo, Miquel Roca o Jordi Solé. De lo contrario, también la historia nos lo ha enseñado, iríamos a imposiciones, secesiones unilaterales y reformas de calado sin contar con las mayorías. Y eso nunca ha salido bien en esta España nuestra.

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1 Comentario
01

Por Unlocal 14:58 - 11.02.2019

En este asunto, el consenso ya se obtuvo en 1978. Si alguien quiere modificar lo consensuado, debe hacerlo por los cauces del ordenamiento que se consensuó, es decir, la constitución. Fuera de eso, no hay consenso que valga, lo que hay son delitos y delincuentes. (Por cierto, que suprimir las autonomías es posible dentro del ordenamiento constitucional, eso sí, con unas amplísimas mayorías, pero posible y constitucional).