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Colaboración

Los fumadores vamos a ser los nuevos yonkis

 

Olga Seco Olga Seco
14/08/2020

Adía de hoy todo es la torpeza que se integra junto a la imbecilidad. La verdad, pensándolo bien, creo, que al paso que vamos nuestra vida será la reserva de nuestros recuerdos y para de contar. Es importante cultivar la ilusión, pero, por lo visto, se prefiere impulsar el pesimismo. Los seres humanos necesitamos motivos que muevan nuestra voluntad. La vida se exalta con el encanto de cultivar futuros.

Hay muchos gestos que son testimonio de inseguridad y a través de ellos se aprecian las confidencias que le hacemos al futuro. En otras épocas, pensar en el mañana era convertir el esfuerzo en heredero de nuestro sudor. Ahora (opinión subjetiva) somos el suave roce que no acaricia ni el presente.

El tabaquismo es una enfermedad.Y presiento que, al paso que vamos, los fumadores vamos a ser los nuevos yonkis. Es maravilloso sentarse junto a la reflexión y pensar. Sí, pensar en las plazas de toros llenas de gente, pensar en las aglomeraciones del metro, pensar (sonrío) en la que le cayó a Zapatero en su momento por prohibir fumar en espacios cerrados. Ah, también es maravilloso pensar en los ojos que miran a los fumadores con recelo y visten de importancia el humo pero no el alcohol. ¡Qué maravilloso es pensar! Sin embargo, creo que lo hacemos muy poco...

Hace pocos días, junto al sudor propio del verano, pude ver la soledad más inhumana; la misma que toma cuerpo al distanciarnos de otros vivientes. Junto a la pandemia proliferan las prohibiciones, nuestros movimientos (opinión subjetiva) son el miedo que determina nuestra acción. No es de extrañar ver a muchos niños con la mascarilla jugando solos y a muchos adultos salir zumbando de una terraza al escuchar un estornudo. En mi modesta opinión, debemos comprender la realidad, pero no exaltarla erróneamente. Lo pensado desde el catastrofismo, a la larga, se escora a la paranoia. ¡Y creo que está pasando!

Nuestra sociedad no puede seguir siendo el rostro del miedo. Es importante tener precauciones y ser responsables, claro, pero no podemos seguir siendo el capricho del miedo; haciéndolo, en todos los lugares veremos la sonrisa del diablo. Igual es el momento de plantearse dejar de fumar y encontrar el placer en otras cosas más saludables. Me anima pensar en los verbos de la primera conjugación, ya mismo me pongo a capricho de ellos, y empiezo a ver con indiferencia la nicotina.

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