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Hoy

Mi festín

 

Ya no puedo estar más satisfecho de mí mismo. No quepo en los sillones, en las camas ni en la ropa. Soy mi colofón de mi carrera. Este lustre que he conseguido es cosa para sentirme muy orgulloso; es un arte, un ejemplo para plasmarlo en el libro de la Historia. Buen atracón que se darán los gusanos a expensas de mi inmortal destino. Imagino la orgía de su festín. ¡Cincuenta años de moldear y perfilar esta oronda figura de dios satisfecho e hipócrita! ¡Qué carrillada a base de morritos de soberbia y muecas de sarcasmo! ¡Qué hocico de tanto husmear dónde prosperaré con el dinero, el prestigio y el poder! ¡Este belfo lánguido, brillante, torneado a base de codicia, sonrisas y hoyuelos estudiados! ¡Qué lengua gorda y grande, a base de soflamas y mentiras! ¡Qué crujientes torreznos del tocino de mi papada!, esta longaniza de pringue, sudada y trasudada de tanto agitarse en discursos vacíos y ansias de vanidad. Pero de lo que estoy más orgulloso es de esta barriga prominente. ¡Este secreto ombligo de negrura y oquedades! Soy un ejemplo para las nuevas generaciones. Buenas manchas de sudor me produce este globo de grasa al que le doy espuma a base de reírme de cuantos me escuchan y me siguen, me aplauden las gracias y me encumbran. Yo me aúpo medrando y engordando. Con mi barriga ni me mojo los pies cuando me ducho. Y no encuentro cinturón que abarque mi redondez de artista del sofisma. ¡Soy tan sabio de la mediocridad! ¡Y estas dos columnas de perniles que sostienen mi figura! ¡Qué buenos ejemplos de tocino entreverado! ¡Y esta sangre, encebollada a base de succionar la sangre del pueblo en su abandono! ¡Y este lomo adobado de tanto sobarme y pasarme la mano para darme palmas y alabarme! ¡Y estas manitas de dedos amorcillados que elaboran tantas horas sin moverse! ¡Y este blanco pellejo tan brillante! Lo único que siento es tantos gases perdidos, tanto regüeldo en forma de oratoria, tanto aire sin forma, desperdiciado, sin que lo aproveche el mundo; tanto aliento corrupto, tanto seso difuso en tanto pensamiento soez, soberbio y corrosivo. ¡Qué lástima de mi memoria y mis memorias! Es un arte engordar y engordar sin reventar. ¡Y estoy tan satisfecho! He cumplido con mi destino. Le dejo a mis hijos y a mi tierra un estupendo abono.

* Escritor

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