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Para ti, para mí

Dominicos: 800 años de vida compartida

 

Antonio Gil Antonio Gil
15/05/2016

La Orden de Predicadores está celebrando el Jubileo 800 1216-2016, con el lema “Enviados a predicar el Evangelio”, recordando así la publicación de las Bulas promulgadas por el Papa Honorio III, hace ocho siglos, confirmando la fundación de la Orden en 1216 y 1217. Con la aprobación por parte del Papa se cumplía el sueño del español Domingo de Guzmán, quien, preocupado por los problemas del mundo y de la Iglesia del momento, sintió la necesidad de crear una Orden cuyos miembros estuvieran dedicados a la predicación, la contemplación, el estudio y la compasión, para ayudar a los hombres y mujeres de cada tiempo. Nacía así la Orden de Predicadores formada por frailes, monjas contemplativas y laicos, a la que se sumaron más tarde las hermanas de vida apostólica formando la Familia Dominicana. En Córdoba, los dominicos tienen dos sedes: la iglesia de san Agustín y el santuario de Santo Domingo de Scala Coeli, dos lugares emblemáticos, rebosantes de historia y de vivencias apostólicas. No es fácil en unas líneas esbozar los frutos de la Orden dominicana, pero se percibe cuánto ha contribuido a la expansión de la Palabra de Dios, a la formación en la fe, a la creación de Universidades, a la gestación de los derechos humanos. Ha aportado 130 santos a la Iglesia, ha dado cuatro Papas, y grandes figuras en la teología, el compromiso con la justicia, la mística, la filosofía, la literatura, el arte, la ciencia, la geografía. El prior provincial, Jesús Díaz Sariego, expone las cuatro prioridades de los dominicos, sus cuatro misiones: primera, la misión intelectual, sobre todo el quehacer teológico, filosóficamente bien fundamentado en diálogo con las ciencias y con la experiencia pastoral; segunda, la misión educativa y la formación cristiana, especialmente entre los más jóvenes, y la formación de adultos, que promueva la madurez humana, cristiana y dominicana; tercera, la promoción de los derechos humanos, la justicia, la paz y la integridad de la creación; cuarta, el diálogo y el encuentro en los medios de comunicación y en el diálogo con lo cultural--artístico. Es prioridad que el universo de Internet o de las redes sea un mundo al servicio de esa Palabra, es decir, de la dignidad humana. Desde sus orígenes, la Orden dominicana ha estado relacionada íntimamente con eso que hoy denominamos vida intelectual. El mismo santo Domingo fue universitario y quiso que sus frailes tuviesen una sólida formación. El estudio para los dominicos no es solo un requisito formativo, sino ocasión para buscar la verdad y poder hacer presente el Evangelio allí donde las personas se preguntan por el sentido de la vida. “Predicar consiste en comunicar a otros lo que uno ha contemplado”. Estas palabras, inspiradas en Tomás de Aquino, resumen lo que entre los dominicos se conoce como “misión intelectual” de la Orden. Una felicitación fraternal y cordial para los dominicos de San Agustín y de Scala Coeli, comunidades arraigadas en Córdoba, sin olvidar la de aquellos fecundos años en la Universidad Laboral, que tantas generaciones iluminaron y formaron. H

* Sacerdote y periodista

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