+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

Sin tinta

Mi diario del coronavirus, día 15: la maleta

 

Mi diario del coronavirus, día 15: la maleta - EFE

María Olmo María Olmo
23/03/2020

Intento, por todos los medios, ser positiva, pero hoy es 23 de marzo, y hace 11 años que estoy sin mi padre. La familia no podrá reunirse, pero lo tenemos, sin duda, en el corazón. Todos los días lo recuerdo, varias veces, y siempre o casi siempre en relación con lo que nos fue enseñando con su forma de actuar y de ser. Hablando, y escribiendo, era convincente, pero ya sabemos que los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan. Rompo -estoy rompiendo tantas cosas con el coronavirus, para empezar, la de escribir en primera persona, que no casa con mi forma de entender el periodismo- mi habitual pudor en temas personales no para hablarles de mi padre, que necesitaría siete periódicos, sino para recordar una frase suya muy concreta. Él murió en plenas facultades mentales y físicas -pues la muerte te alcanza a veces cuando aparentemente no toca, como puede ocurrir y de hecho está ocurriendo con la pandemia-, pero cuando tenía 80 años, en una reunión, escuché al paso una conversación suya con un amigo. Le decía, sonriendo: «Yo ya tengo hecha la maleta»... No la necesitó hasta dos años más tarde, pero se refería, con su natural valentía, sin ese miedo que en la sociedad actual nos hace comportarnos como si la muerte no existiera, a su propia despedida.

¡Qué difícil debe ser tener la maleta hecha! Requiere, independientemente de cuestiones de fe que para muchas personas son clave, estar conforme con uno mismo, con las propias actitudes, los propios hechos, el propio pasado y los planes de futuro. Con lo que cada cual haya construido y espere construir, sea la existencia más larga o más corta. Requiere aceptación, estar en paz con la vida. En estos días de legítimo miedo e incertidumbre pienso que también podemos averiguar alguna que otra cosa sobre nosotros mismos. Pienso en la maleta, que en el confinamiento de nuestras casas y de nuestras propias identidades podemos ordenar un poco, con la esperanza de no necesitarla en mucho tiempo, y con la determinación de pelear duro. Porque, al final, siempre quiero ser positiva. No queda otra.

(Dejo la fotografía de una rama de olivo, el árbol amado, pues no sé cuánto tiempo pasará hasta que pueda colocar una en recuerdo de Rafael Olmo en el cementerio).

Temas relacionados
 
Opinión

Cinismo por compasión

Miguel Ranchal

Seguro que es uno o dos

Alberto Díaz-Villaseñor

Formación del espíritu racional

José Luis Casas Sánchez

Menos es más

Isabel Agüera

Pompas fúnebres ‘La Moncloa’

Francisco Gordón Suárez

España existencialista

Pedro de Silva

La voz de Iker Jiménez

Alejandro López Andrada

Tobillos al aire

Daniel Pizarro

Cuesta de enero

Susana Martín Gijón

Lectores
CARTA ILUSTRADA

Despedida a Juan Antonio Díaz

Escribo emocionado por la pérdida de este gran amigo y actor, Juan Antonio Díaz Recasens. Nada ...

CARTAS AL DIRECTOR / distancia social

Pequeñas tiendas letales

Los especialistas advierten que las aglomeraciones en la calle no son tan peligrosas si las ...

CARTAS AL DIRECTOR / HIGIENE MENTAL

Reflexión y cerrazón

El depósito de sarro en la dentadura no solo puede representar un problema estético, sino que ...

CARTAS AL DIRECTOR / TARIFAS ELÉCTRICAS

El regalo de Reyes

Los españoles sabemos desde hace muchos años que el suministro eléctrico en España es el mas caro ...