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Cultura taurina

 

MIGUEL Forcada Serrano
30/08/2012

Podría ocurrir en el futuro, aunque en mi opinión no resulta probable, que la lidia del toro bravo quedara prohibida en España e incluso en el resto del mundo.

Aceptemos como hipótesis que tal cosa podría ocurrir. Ahora bien, ¿supondría ello que la tauromaquia quedaría erradicada y olvidada como bien de interés cultural?

En los dos últimos años, varios Ayuntamientos (entre ellos el de Priego de Córdoba en diciembre de 2011) y numerosas instituciones andaluzas y de otras comunidades autónomas, han solicitado la declaración de la tauromaquia como Bien de Interés Cultural y hasta la consideración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. ¿Están equivocadas estas instituciones y Ayuntamientos? ¿Sus peticiones son retrógradas, antisociales o simplemente son "políticamente incorrectas" en la actualidad?

Para defender los valores de la tauromaquia se ha recurrido habitualmente a Ortega y Gasset (su famoso párrafo que comienza diciendo que la tauromaquia "es un hecho todavía arcano, de importancia tal-") y a García Lorca (su contundente frase "Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo", demoledora para la gente de izquierdas por venir de quien viene) y en el campo de las artes plásticas, a Goya, Picasso, Baroja, etcétera.

Hay otros intelectuales defensores de la tauromaquia menos citados, cuyas opiniones resultarían hoy más polémicas. Por ejemplo Eugenio D.Ors, catalán por más señas, escribió que la fiesta de los toros es "hija de la íntima fuente, popular y espontánea de un grupo humano, que encuentra ahí la expresión inconfundible de su carácter, cual si la existencia de aquella y su estilo fuesen dictados por la misma naturaleza, no la naturaleza en general, esta vez, sino la diferencial, la que da al grupo en cuestión una histórica solidaridad de casta". Habla Eugenio D.Ors de las señas de identidad de la nación e inmediatamente surge la actualísima y crucial polémica: ¿qué nación?. Si el objetivo es marcar diferencias de tipo identitario, el resultado es lo ocurrido con el nacionalismo catalanista: la prohibición de la tauromaquia para diferenciarse de España. En el País Vasco, en cambio, el arraigo de la tauromaquia es tan grande que o tendrían que renunciar a Navarra (puesto que Navarra nunca va a renunciar a sus "Sanfermines"), o tendrían que defender que los toros son marca de identidad solo suya y no de España, todo lo cual sería enormemente divertido.

Pero dejemos ya el pensamiento complejo de Eugenio D.Ors y centrémonos en nuestra hipótesis inicial. La defensa de los valores éticos y culturales de la tauromaquia no es cosa del pasado, sino algo muy actual.

Hay que leer con la mente libre, sin orejeras ideológicas, con valentía, ese libro titulado "Tauroética" del filósofo Fernando Savater, y los artículos de Fernando Sánchez Dragó o los de Vargas Llosa y también, por supuesto, los de Rafael Sánchez Ferlosio o Manuel Vicent. Si uno los lee en libertad (es decir, sin orejeras ideológicas) es seguro que al menos se verá obligado a asumir algunas de estas actitudes:

1.- Aceptar la duda sobre si son positivos o negativos los valores que atribuimos a la tauromaquia.

2.- Como consecuencia de esa duda, respetar las opiniones y conductas de quienes piensan que hay valores defendibles en la tauromaquia.

3.- Descartar el odio que rezuman algunas manifestaciones de los antitaurinos. Sí, tratar poco menos que de asesinos y caníbales a quienes van a las corridas de toros no es que sea poco democrático con las opiniones ajenas, sino algo más.

Y es que, como ha escrito recientemente Mario Vargas Llosa refiriéndose a este tema, "el odio obnubila la razón y astraga la sensibilidad" y por lo tanto tenemos los amantes de la tauromaquia sobradas razones "para seguir defendiéndolas contra la prohibición, la última ofensiva autoritaria, disfrazada como es habitual, de progresismo".

Pero es que hay todavía más. Aunque pueda parecer un consuelo póstumo, tengo una cosa muy clara. Si algún día la fiesta de los toros quedara prohibida en España y en el resto del mundo, la tauromaquia permanecería viva para siempre en el ámbito de la cultura: las "Tauromaquias" de Goya y de Picasso (y otras menos conocidas pero no menos valiosas) ocupan desde mucho antes de Goya y hasta siempre en el futuro, un amplio y rico capítulo en los anales de la cultura.

Por todo ello, pienso que es hora ya de superar ese absurdo complejo de inferioridad cultural que padecemos los aficionados al arte taurino; es hora de enfrentarnos al movimiento racionalista remilgado, aséptico y castrante, falsamente ilustrado, que hoy nos acosa; es hora de poner en valor la inteligencia emocional, pues la felicidad está en las emociones más que en la razón; es hora de recuperar las ideas de un nuevo romanticismo y de entender por fin, que el corazón tiene razones que la razón no comprende-

La declaración del Ayuntamiento de Priego podría haber sido un "brindis al sol" propiciado por la reinauguración de nuestra más que centenaria plaza de toros, brillantemente restaurada. Pero un brindis al sol puede olvidarse fácilmente; en cambio, si el Ayuntamiento de Priego cree de verdad que los toros son cultura, tendrá que demostrarlo. Este es el reto.

Queremos que la tauromaquia sea arte vivo en la plaza, pero también queremos que los valores culturales que la tauromaquia encierra, se pongan de manifiesto de forma palpable, evidente, indiscutible. Y por eso hemos pedido esta exposición del Museo Taurino de Córdoba en Priego. En ella están Julio Romero de Torres, Mariano Benlliure, Venancio Blanco, Mateo Inurria, Ginés Liébana, Daniel Vázquez Díaz y otros preclaros artistas que demuestran con su obra el inconmensurable potencial creativo que la tauromaquia ofrece a las artes plásticas.

Podemos multiplicar exposiciones como esta y se comprenderá que no solo la pintura, la escultura o la fotografía han creado obras maestras en torno al arte taurino, sino también la música, la poesía o el cine. En todo caso, esta exposición demuestra que la tauromaquia forma parte indisoluble de la cultura. Lo que equivale a decir que, aunque desaparezca la lidia en el futuro, nadie podrá acabar con la cultura taurina.

* Profesor

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8 Comentarios
08

Por manuel ruiz 21:56 - 30.08.2012

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Manolete, por lo visto solo los que están de acuerdo con la tortura de los animales son españoles. Los demás tendrán que irse. Entre estos están Amaral, La Francisco Umbral, Santiago Grisolía, Eduardo Punset, Antonio Fragias "Forges", Jesus Mosterín,Carmen Machi, Jorge Riechman, Rosa Montero y la Reina de España Doña Sofía. Y también eran antiataurinos Rodríguez de la Fuente, Pio Baroja, Unamuno, Juan Ramón Jiménez. Lope de Vega, Antonio Machado, Quevedo, Larra, Azprín, Jacinto Benavente, Jovellanos entre otros millones de españoles. ¿Libertad? La libertad de unos termina cuando se traspasa la libertad de los demás. A los antitaurinos nos duele el dolor gratuito de animales inocentes.

07

Por Manolete 20:10 - 30.08.2012

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El 99 por ciento de los antitaurinos le importa un pepino el toro, lo que le importa es que huele a España y eso no lo soportan.LIBERTAD.

06

Por manuel ruiz 13:13 - 30.08.2012

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"el odio obnubila la razón y astraga la sensibilidad" Eso mismo decimos mucho de los taurinos Sr. Forcada. Y añado que el desconocimiento del sistema nervioso o la falta de empatía, o ambas razones, hace que haya personas que consideren la tortura de una animal un "bien cultural" o "un patrimonio de la humanidad".

05

Por manuel ruiz 12:48 - 30.08.2012

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Discrepo en la forma de pensar de Miguel Forcada. Los derechos los concedemos los humanos. Los derechos evolucionan. Muchas legislaciones avanzadas del mundo propugnan desde hace años que los animales con un sistema nervioso desarrollado con capacidad de sentir dolor y miedo como nosotros, tienen derecho a no ser torturados por los de nuestra especie. Este tipo de legislación también está vigente en nuestra sociedad. Aquí se exceptúa el toro por ser una costumbre arraigada en nuestra sociedad, especialmente en tiempos de la "Santa Inquisición". Precisamente España destacó por la crueldad de la “Santa Inquisición”, a la cabeza de crímenes en Europa. Eso tampoco puede ser borrado de nuestra historia que en su tiempo, también fue propio de nuestra cultura. Por otra parte la guerra ha sido motivo de inspiración de grandes novelas y pinturas, y si algún día desaparecen (ojala) quedará grabada siempre en el arte y en nuestra historia. La realidad es que en todos los rincones de nuestra geografía la tortura del toro de diferentes edades y sexo, sirve para entretener masas que al parecer no sienten escrúpulos ni compasión por el sufrimiento de estos inocentes herbívoros: encierros, corridas, correobous, toro de la vega, de Medinaceli, de Coria y un largo etc. Y hay que decir que la esclavitud en su día también era justificada por algunos intelectuales de su época. Y si no hubiera sido ilegalizada tras una fuerte polémica e incluso guerras, seguiría en vigor.

04

Por pp 12:27 - 30.08.2012

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la verdad aplastante es que se mata a un animal a pinchonazos y navajazos hasta en ocasiones una larga agonia. el toreo de seguir existiendo tiene que ir pensando en QUITAR la puya que desgarra a ese animal sin defensa de frente con un peto de 500 kilos y encima una perosna con una navaja en la punta de la vara dejando caer su peso sobre el animal. eso habria que eliminarlo de un plumazo. se le ponen unas banderillas al toro y en 10 minutos maximo a matarlo, SIN PICAOR, y en ese caso la diferencia entre morir en un matadero o en una plaza sería minima. LA PUYA ES EL ENGAÑO DEL TOREO Y la salvacion de los mal llamados en ocasiones valientes toreros.

03

Por Disintiendus 10:57 - 30.08.2012

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A la inmensa mayoría de los intelectuales y humanistas romanos no les parecían mallos espectáculos de gladiadores y hasta les veían cualidades estéticas e incluso éticas. También decían que la cultura de matarse a machetazos estéticamente en una arena nunca moriría.

02

Por G. Pedros 8:51 - 30.08.2012

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Se necesita energía agresiva para mover nuestros músculos, andar, comer, competir en los deportes, amar, trabajar. O podemos emplearla para torturar animales, matar, destruir. Se necesita la misma energía para besar que para morder, para acariciar que para arañar para dar un paso o para dar un puntapié

01

Por Rafa Ledesma 8:32 - 30.08.2012

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Mientras exista España, habrá cultura taurina. La tauromaquia es muy difícil que desaparezca. Felicidades por el articulo.