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CARTAS AL DIRECTOR / EL PIN PARENTAL

¿Quién tiene el deber preeminente de educar? ¿Estamos educando en libertad?

 

José Ramón Talero Islán / Córdoba
21/01/2020

Ante las polémicas declaraciones en estos últimos días, de algunos de nuestros representantes de este nuevo Gobierno, una gran parte del tejido social está desencantado y ve el decaimiento de una socie­dad que va perdiendo fuerza en los valores democráticos, debido a esa falta de ilu­sión y lucha por mantener ese espíritu que siempre ha caracterizado a nuestra sociedad.

Hay que encontrar la paz y la concordia  mediante diálogo, respeto y sobre todo educación y cultura; sin esto último, no hay avance ni entendimiento. El progreso  en el mundo  se logra evitando el odio, rechazando el  emponzoñamiento  y  la devastación.

¿Quién tiene el deber preeminente a educar? ¿Estamos educando en la libertad? Todos estamos de acuerdo y en el artículo 27 de la Constitución así lo dice, que tenemos derecho a la Educación y que se reconoce la liber­tad de enseñanza.

Para unos, el derecho a educar lo tiene en patente el Estado; para otros, el derecho a educar es primordialmente de los padres. Volviendo al artículo 27 de nuestra Constitu­ción de 1978 nos dice: Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los pa­dres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que estén de acuerdo con sus propias convicciones.

En el artículo 11, Libertad de expresión y de información, “Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea”:

Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el artículo 26 aclara de forma contundente que: Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Por lo tanto, con toda esta legislación, no tengo la más mínima duda jurídica para reconocer en todos los ámbitos sociales que los padres somos los que tenemos el derecho a educar a nuestros hijos.

Señores políticos: ¿No es posible acabar con esta polémica y dar libre opción para elegir a los padres en libertad?

No podemos interpretar la realidad, si nos obcecamos a convicciones o dogmas dónde no se transmite  de forma clara el respeto al contrario.

Los radicalismos y odios se paran o mitigan con el afecto, en vez de destruir construyamos comunicación. Insisto, colaboremos todos en vez de destruirnos e intoxicarnos, extingamos la hipocresía, paradigma de nuestra sociedad.