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EUROPEA EN CLAVE

Riesgos democráticos en la UE

 

Protesta contra el régimen iraní en Varsovia, el pasado miércoles. - AGENCJA GAZETA

ELISEOSFlbOliveras
16/02/2019

A cien días de las elecciones al Parlamento Europeo, las debilidades socioeconómicas y políticas de la Unión Europea (UE) están favoreciendo el avance del populismo y la extrema derecha, que socavan la integración europea y debilitan la democracia en los estados miembros. En un debate sobre el futuro de Europa del recién creado Club Madariaga en Madrid, se subrayó el papel crucial que desempeña la UE en proteger a los ciudadanos en el actual mundo globalizado inestable e inseguro, pero se destacó que para desarmar los discursos del populismo y la ultraderecha la UE y sus estados deben subasanar sus graves deficiencias socioeconómicas, en especial la desigualdad, la precariedad y la injusticia fiscal.

Uno de los factores que contribuyen al deterioro democrático en los países europeos y al auge de la extrema derecha es el agravamiento de la desigualdad social, según muestra el estudio Variades de Democracia (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo, dirigido por Staffan Lindberg. «La desigualdad ha alcanzado un nivel que socaba la democracia en Europa», advierte Lindberg, porque la desigualdad social se transforma también en desigualdad política y la percepción ciudadana de que su voto no sirve para mejorar la situación alimentan la ultraderecha. Ya Robert A. Dahl señalaba que sin igualdad socioeconómica no puede haber igualdad política y Ralph Dahrendorf advertía de que sin derechos sociales falta la piedra angular de la ciudadanía.

El grave deterioro de la libertad de prensa en la UE es otro de los graves problemas políticos, con el consiguiente impacto negativo en la calidad democrática, en el debate y la fiscalización de las autoridades, como detalla el informe Democracia en peligro: amenazas y ataques contra la libertad de prensa en Europa, publicado esta semana, por el Consejo de Europa.

Además de la supresión de facto de la libertad de prensa en Hungría por el régimen autocrático del primer ministro Viktor Orbán y el hostigamiento de los medios de comunicación críticos en Polonia, el informe muestra que en una democracia sólida como Dinamarca el Gobierno conservador y el ultraderechista Partido Popular Danés (DF) han impulsado en el 2018 un drástico recorte de fondos y capacidades de la radio y televisión públicas, que reducirá su capacidad informativa e incrementará su dependencia económica del Gobierno, y con ello la capacidad de influencia de las autoridades en sus contenidos. El Consejo de Europa también destaca la impunidad de que siguen gozando los autores intelectuales de los asesinatos de los periodistas Daphne Caranua Galitzia (Malta, 2017) y Jan Kuciak (Eslovaquia, 2018) y las dudas sobre la veracidad de la investigación rápidamente cerrada sobre el asesinato de la periodista búlgara Viktoria Marionova. En el informe, Italia aparece como el país de la UE con el mayor número de ataques y violencia contra periodistas. El Consejo de Europa subraya la amenaza contra la libertad de prensa que suponen en los diferentes países de la UE la multiplicación de demandas judiciales contra periodistas, las incautaciones de teléfonos móviles, las presiones para obligar a revelar las fuentes, los registros y las autorizaciones gubernamentales a la policía para espiar informáticamente a periodistas. Otra amenaza a la democracia y a la ecuanimidad de los procesos electorales, señala en otra alerta el Consejo de Europa, es la manipulación de la opinión pública a través de sofisticados algoritmos y avanzadas técnicas digitales de publicidad política personalizada, basada en la explotación de los datos personales de los ciudadanos en las redes, como ya hizo con éxito Cambridge Analytica en el referéndum del brexit y en las elecciones presidenciales norteamericanas en el 2016.

En el conjunto de los países de la UE también se está produciendo un deterioro de la cualidad democrática, con una menor capacidad de participación activa y de supervisión ciudadana, detalla el reciente estudio de la Fundación Bertelsmann sobre los Indicadores de Gobierno Sostenible 2018.

Incluso los países escandinavos y Alemania, que encabezan el ránking de calidad democrática, han sufrido un retroceso en los últimos cuatro años, precisa el informe. Los niveles más bajos de calidad democrática dentro de la UE corresponden a Hungría, Rumanía, Polonia, Bulgaria, Malta, Croacia y Chipre, mientras que España ocupa el puesto 19º entre los Veintiocho.