Cuando Nayib Bukele, de 37 años, lanzó su candidatura a la presidencia de El Salvador se apoyó en las redes sociales para alcanzar su gran objetivo. Ahora, solo una semana después de asumir el cargo como jefe de Estado del país centroamericano ha vuelto a echar mano de internet para dar órdenes a sus ministros, en este caso para destituir de forma fulminante a altos cargos del partido político saliente, el Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí (FLNFM), incluidos los familiares del expresidente Sánchez Cerén.

CRÍTICAS DE LA OPOSICIÓN

Mientras algunos de los partidarios de Bukele han manifestado su apoyo a la nueva forma de comunicación presidencial, la oposicion la ha calificado de autocrática. "Esto no es una monarquía", dijo a la prensa Norman Quijano, el presidente del Congreso salvadoreño. "Las monarquías absolutistas eran cosa de la Edad Media y estamos en el siglo XXI, donde se debe respetar la institucionalidad", ha añadido.

Luis Assardo, periodista e investigador que residente en Guatemala, ha afirmado que Bukele hace uso de Twitter como una forma de diregirse todos los días a los salvadoreños. "No necesita a la prensa. No necesita ningún tipo de intermediario para hace llegar loa mensajes que le interesan".

La fórmula del presidente salvadoreño es una copia de la utilizada por el presidente Estados Unidos, Donald Trump, quien se comunica diariamente con su base del Partido Republicano a través de Twitter. Trump también ha despedido a algunos funcionarios a través de un tweet.