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Escalada diplomática

Otro incidente naval con Irán en el estrecho de Ormuz calienta el Golfo

El conflicto tiene lugar tras la intercepción en Gibraltar de un superpetrolero iraní . La Armada del Reino Unido acusa al Ejército iraní de bloquear el paso a un navío británico

 

La fragata ‘HMS Montrose’, de la Marina Real británica. - AFP

Redacción
12/07/2019

El choque político y comercial que Irán mantiene con Estados Unidos está salpicando al Reino Unido, después de que Londres denunciara ayer un incidente entre un petrolero británico y embarcaciones del Ejército iraní, en el estrecho de Ormuz, un extremo desmentido por Teherán. Las desavenencias añaden inestabilidad a una zona estratégica por la que transcurre el transporte de buena parte del crudo mundial y elevan las fricciones entre el país asiático y los países occidentales.

El incidente llega justo una semana después de que el superpetrolero iraní Grace 1 fuera interceptado por la Marina Real británica en el estrecho de Gibraltar por petición de EEUU.

La relación entre Washington y Teherán se va degradando después de que el pasado mayo expirara la moratoria que Donald Trump concedió a ocho países para que pudieran seguir comprando petróleo iraní. Como réplica, Irán ha acelerado su programa nuclear.

Londres expresó su inquietud por el episodio del buque petrolero de bandera británica British Heritage en Ormuz, donde la fragata HMS Montrose de la Marina del Reino Unido impidió que unas embarcaciones iranís lo interceptaran. «De forma contraria al derecho internacional, tres embarcaciones iranís intentaron impedir el paso de este buque comercial», señaló un portavoz del Ministerio de Defensa.

«Esto obligó al HMS Montrose a tomar posición entre las embarcaciones iranís y el British Heritage y a hacer una advertencia verbal a los barcos iranís, que entonces se apartaron», añadió la misma fuente. El ministerio está «preocupado por esta acción y sigue pidiendo» a las autoridades iranís que rebajen la tensión de la situación en la región. Según medios de Estados Unidos, en el transcurso del incidente no se produjeron disparos.

DESMENTIDO / La Fuerza Naval de los Guardianes de la Revolución de Irán negó haber intentado impedir el paso del petrolero en el estrecho. «En las últimas 24 horas no ha habido encuentros inesperados con embarcaciones extranjeras, incluidas embarcaciones británicas», declaró la Armada en un comunicado oficial.

Según el texto, sus patrullas en el golfo Pérsico se llevan a cabo de acuerdo con «los métodos de rutina y las misiones ordenadas con inteligencia y precisión». Esta fuerza de los Guardianes de la Revolución alertó, no obstante, de que en el caso de recibir una orden de incautación de buques extranjeros, está preparada para «hacerlo de manera inmediata, firme y rápida».

El presidente iraní, Hasan Rohaní, manifestó esta semana que el Reino Unido ha creado «inseguridad en los mares» con la detención del petrolero iraní en Gibraltar, y advirtió de que estas acciones pueden comportar «consecuencias». «Los británicos son los que han iniciado la inseguridad en los mares y esperamos que no lo repitan [la incautación del petrolero], porque propagarán la inseguridad en todo el mundo», advirtió el mandatario iraní.

El superpetrolero Grace 1 fue interceptado la semana pasada por la Royal Navy en el estrecho de Gibraltar a partir de una petición de Washington por, supuestamente, haber violado las sanciones de la UE contra Siria. Las autoridades de Gibraltar creen que el buque llevaba petróleo a la refinería de Banyas, en Siria, propiedad de una entidad sujeta a sanciones de la UE, pero Irán niega que ese fuera su destino. El capitán del petrolero y su segundo fueron arrestados ayer, bajo sospecha de violación de las sanciones europeas contra Damasco.

IMPACTO / La producción de petróleo en Irán disminuyó un 6% entre mayo y junio, hasta los 2,22 millones de barriles diarios, con lo que acumula ya una caída del 30% desde que EEUU impuso sanciones a sus exportaciones petroleras, según señala la OPEP citando a «fuentes secundarias».

El descenso se ha acelerado tras la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos en noviembre del año pasado y, sobre todo, después de que el pasado mayo expirara la moratoria de seis meses que Washington dio a ocho países para que pudieran seguir comprando petróleo iraní, entre ellos China, Turquía e India, tres de sus principales clientes. En respuesta, Irán ha comenzado a acelerar su programa nuclear, rebasando los límites de almacenamiento y enriquecimiento de uranio que firmó con las grandes potencias en el 2015, un pacto del que la Administración Trump decidió desvincularse el año pasado.