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CONTROVERSIA HISTÓRICA

Una ley polaca sobre el Holocausto desata una tormenta política

La iniciativa provoca un conflicto diplomático con Israel y levanta la indignación de supervivientes e historiadores

 

Una señal de alto, en alemán y en polaco, en el campo de exterminio de Auschwitz, durante la conmemoración del aniversario de la liberación, el pasado 27 de enero. - REUTERS / KACPER PEMPEL

MONTSERRAT RADIGALES
29/01/2018

Una ley aprobada el pasado viernes por la Cámara baja del Parlamento polaco, que criminaliza cualquier afirmación que vincule a Polonia con las atrocidades del nazismo contra los judíos en suelo polaco, ha provocado una crisis diplomática con Israel y ha levantado las protestas de supervivientes del Holocausto y de no pocos historiadores y estudiosos del tema.

 La ley, que aún debe recibir el visto bueno del Senado y ser sancionada después por el presidente polaco, Andrzej Duda, se aprobó horas antes de la conmemoración del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. A parte de eximir a Polonia de cualquier responsabilidad en la ‘Shoah’, la controvertida ley castiga con tres años de cárcel el uso de la expresión "campos de exterminio polacos" o "campos de la muerte polacos". Cualquier otra afirmación que implique que los polacos fueron cómplices o colaboraron con el Holocausto será también considerada delito y susceptible de castigo. 

La aprobación de la ley hizo que el pasado domingo el Ministerio de Exteriores israelí convocara en Jerusalén al encargado de negocios y número dos de la embajada de Polonia en Tel-Aviv, Piotr Kozloewsdi, en ausencia del embajador, que se encontraba de viaje fuera del país. A su vez, el primer ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, ordenó al embajador israelí en Varsovia que abordara la cuestión con el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki. Posteriormente, el propio Netanyahu habló por teléfono con Morawiecki y ambos acordaron iniciar "un diálogo inmediato" para tratar de solventar la crisis.

Víctimas exentas

En la línea de intentar calmar los ánimos, el presidente polaco, Andrzej Duda, aseguró el domingo que "la ley intenta prevenir las mentiras y las acusaciones falsas contra el pueblo polaco y la nación polaca" pero que cualquiera que hable de "su memoria personal" no será castigado. En otras palabras, las víctimas del Holocausto quedarían exentas, pero no los historiadores, académicos  u otras personas interesadas en la cuestión.

 Yad Vashem, el centro de recuerdo del Holocausto en Jerusalén, entidad pionera en la investigación de la 'shoah', señaló que la expresión "campos de la muerte polacos" no es adecuada desde el punto de vista histórico (Polonia estaba ocupada por los alemanes y los campos de concentración fueron creados por los nazis), pero añadió que la ley "tiende a difuminar las verdades históricas en lo que respecta a la ayuda que los alemanes recibieron de la población polaca".

 Más allá del rifirrafe diplomático, la cuestión tiene una gran carga de profundidad y el debate hace años que dura. El actual Gobierno polaco, conservador, nacionalista y populista, no ha hecho sino exacerbar la cuestión.

 En 1939 la Alemania nazi atacó y ocupó Polonia y el país fue víctima de esta ocupación. Tres millones de polacos no judíos (de una población de 24 millones) murieron y Varsovia fue arrasada en 1944 tras un levantamiento popular.

Antisemitismo

Pero no es menos cierto que Polonia arrastraba desde antes de la guerra una larga historia de antisemitismo en amplias capas de su población. Muchos judíos creen que sin la colaboración de muchos polacos la "solución final" no hubiera sido posible y que, de hecho, no es ninguna coincidencia que los nazis ubicaran en Polonia los mayores campos de concentración (Auschwitz-Birkenau, Treblinka o. Sobibor, entre otros ).

Antes de la segunda guerra mundial, Polonia contaba con la comunidad judía más numerosa de Europa, cifrada en unos 3,4 millones. El 90% murieron en el Holocausto. El Yad Vashem calcula que entre 30.000 y 35.000 judíos sobrevivieron con la ayuda de polacos. Más de 6.700 polacos han sido reconocidos por dicha institución como "Justos entre las naciones".

Es la cara de Polonia que las autoridades de Varsovia se esfuerzan en proyectar. "Pero esto era la excepción, no la norma", asegura la historiadora Havi Dreifuss, uno de los máximos expertos en las relaciones entre judíos y polacos. Dreifuss subraya que estos héroes polacos ocultaron a los judíos no solo de los nazis sino también de sus vecinos polacos que con muy alta probabilidad les hubieran delatado, como ocurrió en algunos casos.

Clima de miedo

El historiador polaco Jan Grabowski, que vive en Canadá y ejerce en la Universidad de Ottawa, fue blanco de las iras de los nacionalistas polacos por un libro titulado "Caza a los judíos: traición y muerte en la Polonia ocupada por Alemania" y se vio obligado incluso a presentar una demanda (que ganó) contra una publicación digital ultraderechista. Grabowski sostiene  que 250.000 judíos de Polonia intentaron escapar de la muerte escondiéndose y solo el 10% lo lograron. Más de 200.000 fueron entregados a los nazis o asesinados por polacos.

Otros países --Francia por ejemplo-- han tardado muchos años y han sufrido un proceso doloroso para confrontar y asumir su pasado, en lo que respecta a la colaboración en la persecución de los judíos. Con notables excepciones, parece que Polonia aún está lejos de este proceso. Dreiffus puso el dedo en la llaga en declaraciones al diario izquierdista israelí 'Haaretz': "Para mí, lo más problemático de esta ley es que crea un clima de miedo en Polonia para hablar de estas cosas. Polonia tiene académicos maravillosos que han cambiado nuestra forma de entender algunos aspectos del Holocausto y el hecho de que ellos y sus estudiantes se lo piensen dos veces antes de trabajar en estas cuestiones resulta muy problemático" 

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