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JUICIO EN RUSIA

Largas condenas de prisión para los acusados de atentar en el metro de San Petersburgo

Los abogados defensores sostienen que no hay pruebas contra ellos y los condenados denuncian torturas

 

Shokhista Karimova, acusada de estar involucrada en el atentado del metro de San Petersburgo, reacciona al escuchar la sentencia condenatoria del tribunal. - OLGA MALTSEVA (AFP)

MARC MARGINEDAS
10/12/2019

Un tribunal militar de San Petersburgo ha condenado este martes a largas penas de prisión a 10 hombres y una mujer originarios de exrepúblicas soviéticas de Asia Central, acusados de haber cooperado en el atentado contra el metro de la ciudad que tuvo lugar en el 2017 y en el que murieron 16 personas, incluyendo al responsable del mismo. Ninguno de los acusados ha admitido la culpa e incluso aseguran haber sido torturados en un centro de detención secreta perteneciente al Servicio Federal de Seguridad (FSB, antes KGB).

Abror Azimov, considerado el "organizador" de los atentados por la justicia rusa, ha sido sentenciado a cadena perpetua, mientras que los restantes 10 encausados han recibido penas de entre 19 y 28 años de prisión. El presunto autor, Akbarjon Djalilov, un ciudadano ruso de 22 años nacido en Osh, en la república de Kirguistán, perdió la vida como consecuencia de la explosión.

Según el abogado defensor Margat Saguílov, el único vinculo entre sus clientes y el ataque se reduce a que residían en un apartamento que fue registrado por el FSB en el que uno de los inquilinos conocía a Djalílov. En el momento de leerse la sentencia, Chokhista Karímova, la única mujer juzgada, empezó a golpear los vidrios del receptáculo donde habían sido recluidos y a exigir a los jueces que la liberaran. Incluso se llegó a oír la frase, pronunciada por uno de los condenados: "el verdadero terrorista es el FSB".

SOMETIDO A TORTURAS

Azímov sostiene que en realidad fue arrestado dos semanas antes de la fecha de su "detención oficial", el 17 de abril del 2017. En todo ese tiempo que permaneció 'desaparecido', según su versión, estuvo recluido en un centro de detención secreta perteneciente al FSB donde habría sido torturado en su sótano hasta que aceptó realizar una confesión de la que posteriormente se retractó.

No es la primera ocasión en que detenidos en casos relacionados con el terrorismo se quejan de haber sido golpeados en centros secretos. Sin embargo, ninguna investigación de la prensa independiente rusa ha podido determinar su existencia. Natalia Kirillova, una pensionista que resultó herida debido a la explosión considera, en cambio, que los encausados son culpables, según declaró al portal Meduza tras la vista judicial.