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GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

La incertidumbre reina en Siria

Crecen las dudas sobre el futuro del país una vez que el Estado Islámico sea derrotado y los estadounidenses se marchen

 

Civiles huyen del grupo del Estado Islámico que se ha enfrentado con las Fuerzas Democráticas Sirias apoyadas por Estados Unidos para expulsarlos de la zona en la provincia Siria de Deir Ezzor. - DELIL SOULEIMAN (AFP)

ADRIÀ ROCHA CUTILLER
17/02/2019

Es una pregunta que, de momento, todos se hacen y nadie se atreve a responder: qué pasará en el este de Siria el día después de la inminente derrota territorial del Estado Islámico (EI) y, sobre todo, de la retirada de los 2.000 soldados estadounidenses destinados desde hace años en Siria.

Las hipótesis son infinitas y las certezas, ninguna. Solo hay algo seguro: que la decisión de Donald Trump pilló a todos desprevenidos. Y eso, en un país como Siria -donde la guerra aún está activa, aunque disminuida- es peligroso: en el último año, a cuentagotas, miembros del EI han estado huyendo de los combates e infiltrándose en la vida diaria en pueblos y ciudades del país.

Allí, cobijados en la protección de la masa, han estado lanzando ataques contra milicianos kurdos y soldados estadounidenses: solo en enero de 2019 han matado, en varios atentados, a más de una decena de civiles, siete milicianos kurdos y cuatro norteamericanos.

Definitivamente, una retirada precipitada que vaya antes de un acuerdo sobre quién estará al mando en la región contribuirá a que las actividades terroristas resurjan, explica la analista Mona Alami. Y va a ser así, porque, como dice la experta, Washington no tiene ninguna idea de quién será el que los reemplazará en el noreste de Siria. No lo saben aunque la retirada, en teoría, se tenga que hacer efectiva en unas semanas, dice. En principio, según lo anunciado, debería ocurrir en abril.

UTILIZAR EL CAOS

Todo esto juega, por supuesto, en favor de los miembros del Estado Islámico que se esconden a la espera de que la situación se les vuelva, en un futuro, algo más favorable. Nadie sabe qué es lo que pasará -dice Julien Barnes-Dacey, experto en Oriente Próximo en el 'Think tank' European Council on Foreign Relations-, pero lo que es seguro es que los miembros del EI han demostrado que son perfectamente capaces de usar el caos en su favor. De renacer en el vacío político que parece que va a dejar la retirada de los EEUU.

Trump, cuando decidió abandonar Siria, lo hizo por teléfono con el presidente turco. Trump, de hecho, le pidió a Recep Tayyip Erdogan que fuese Turquía la que se encargase, a partir de ahora, de acabar contra el EI. Pero eso parece improbable, porque aunque Erdogan diga cada día tener muchas ganas de hacerlo, el Ejército turco no goza de demasiada popularidad entre la población kurda del noreste de Siria.

Pero ahora todo es posible: Hasta un acuerdo entre Rusia, Turquía y Damasco, dice Barnes-Dacey. Hasta la fecha, Bashar el Asad, el presidente sirio, y Erdogan han sido enemigos jurados.

No todo, sin embargo, son malas noticias. Los atentados de yihadistas en Siria, por supuesto, continuarán, pero la derrota militar que ha sufrido el EI escocerá por algún tiempo: Creo que el desmoronamiento espectacular del concepto de califato tendrá un impacto tremendamente negativo para la marca Estado Islámico a corto y medio plazo, considera Alami. Como pasó con Al Qaeda en su tiempo, el Estado Islámico dejará de ser 'sexy'.