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CITA CON LAS URNAS

Sánchez se presenta como la única opción de estabilidad

Avisa a ERC y JxCat de que dialogará pero «dentro de la Constitución». El líder socialista busca el centro y ofrece «moderación y sensatez»

 

Pedro Sánchez, durante el mitin de ayer en Las Palmas de Gran Canaria. - EFE / ELVIRA URQUIJO A.

Juan Ruiz Sierra
15/04/2019

Pedro Sánchez dibujó este domingo, durante su mitin en Las Palmas de Gran Canaria, un panorama repleto de interrogantes y peligros, con solo una opción que puede paralizar estos negros augurios: él mismo. Con las tres derechas luchando entre sí y la candidatura de Unidas Podemos que lidera Pablo Iglesias siendo un pálido reflejo de lo que fue hace unos años, el líder socialista busca trasladar una imagen de «estabilidad», de líder «cabal, moderado y sensato». Alguien a quien se puede votar aunque no seas de izquierdas ni hayas apoyado jamás al PSOE.

«Tenemos que apelar a aquellos que alguna vez votaron al PSOE, pero después se fueron a la abstención. También a aquellos que nunca nos han votado», dijo el presidente del Gobierno. Aquí Sánchez no exhibió tanto sus aciertos como los errores de sus adversarios, de Pablo Casado a Pablo Iglesias, pasando por Albert Rivera y Santiago Abascal. Porque, a su juicio, no resulta descabellado pensar que un votante tradicional de derechas, o uno de Podemos e IU, pueda pensar en estas generales del 28 de abril: «A lo mejor este hombre no me parece el mejor de los candidatos. Pero visto lo visto, apuesto por él».

Tras un inicio de campaña en el que alertaba del «riesgo» de que el PP, Cs y Vox sumen y lleguen a un pacto como el forjado para lograr acceder al gobierno de la Junta de Andalucía, el líder del PSOE lleva un par de días luciendo optimismo. Los socialistas, aunque intenten disimular su triunfalismo con distintos grados, para evitar la desmovilización de una parte de su electorado que puede pensar que su voto ya no resulta trascendental, están convencidos de que la derecha no será capaz de llegar a los 176 diputados en el Congreso, la mayoría absoluta.

«Para ganar hay que votar. Y yo lo que pido es una gran victoria para un gran mayoría parlamentaria que traiga a España estabilidad, para que España conquiste su futuro. Lo tenemos muy cerca», dijo el jefe del Ejecutivo. Porque el país, continuó, «necesita un Gobierno que dependa de su propia fuerza parlamentaria». Y ese futuro Gobierno, avisó a ERC y Junts per Catalunya, que ahora ponen algunas condiciones pero tienden la mano a Sánchez tras haberse negado a negociar los Presupuestos, propiciando así el adelanto de las elecciones generales, «hablará con todos, pero dentro de la Constitución y el Estatut».

El independentismo y la situación de Cataluña, sin embargo, apenas ocupa espacio dentro de los discursos de Sánchez en esta campaña, todos muy medidos, en los que el secretario general del PSOE evita correr cualquier riesgo que pueda comprometer su anticipado dominio. Tampoco cita a Podemos, ni para bien ni mal. Y apenas distingue entre el PP, Cs y Vox. Esta vez, solo los diferenció para reprochar a populares y naranjas «no haber sabido combatir con argumentos los argumentos retrógrados de la ultraderecha».

TRES SIGLAS, CERO FUTURO / Por eso, en el fondo, Casado, Rivera y Abascal son lo mismo para el presidente del Gobierno. «Los tres ya han dicho que van a ir juntos. No habléis de tres derechas, no es verdad –señaló Sánchez al auditorio, formado por unas 2.000 personas, batiendo el récord de asistencia de los socialistas durante esta campaña-. Es una derecha con tres siglas, que van a actuar como un bloque si pueden sumar. No hay ningún un matiz entre ellas. Se parecen como tres gotas de agua. Las tres quieren poner un cordón sanitario al PSOE, pero no hay cordón sanitario que pueda parar esta ola de ilusión, de esperanza. Van a todas partes juntos. Y juntitos, se irán a la oposición el próximo 28 de abril».

«Son tres siglas, una derecha y cero futuro. Es así de sencillo», insistió Pedro Sánchez, deteniéndose al final en el PP. «Dicen que yo me he vendido al independentismo catalán –concluyó-. Ellos, en cambio, quieren tanto a España que decidieron quedarse con el dinero de todos en sus bolsillos».

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