+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

El primer juicio de la ‘Gürtel’ echa el cierre tras acreditar la caja B

La última palabra de Correa pondrá hoy punto final a 13 meses de proceso judicial. Los principales acusados admitieron ante el tribunal el pago de comisiones al Partido Popular

 

ÁNGELES VÁZQUEZ
17/11/2017

Siete años de instrucción y 13 meses de juicio dan para mucho. Tanto como para que Francisco Correa reconociera que medió para que empresarios pagaran comisiones del 3% o el 4% al PP para resultar adjudicatarios de obras de los ministerios de Fomento y Medio Ambiente. O para que el extesorero del PP Luis Bárcenas admitiera que durante años llevó una «contabilidad extracontable» que fue clave para determinar que el partido se financió durante al menos 18 años con una caja B. Y hasta para que la formación que preside Mariano Rajoy aprendiera cómo debe gestionar su estrategia de defensa.

Ayer, víspera de que Correa, el principal inculpado, ponga el broche final a la vista oral de la primera época del caso Gürtel con el uso de su última palabra, la defensa del PP demostró que desde que el juicio comenzara el 4 de octubre de 2016 a ahora había aprendido que no es bueno seguir una táctica idéntica a la de los acusados que se sientan en el banquillo por corrupción. Al PP se le reclaman, como partícipe a título lucrativo, 111.864 euros por actos electorales del 2003 en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y 133.628 por lo mismo en la cercana Majadahonda.

El exfiscal de la Audiencia Nacional y actual abogado del PP, Jesús Santos, pasó de pedir la nulidad de actuaciones, como había hecho la mayoría de acusados, incluido su extesorero, al comenzar el juicio, a pedir la absolución del partido, pero por una supuesta inexistencia de pruebas relativas a que se hubiera enriquecido ilícitamente.

Esta vez se cuidó de negar los delitos por los que son juzgados Correa y los otros 36 acusados. Para el empresario que organizó los actos del PP durante el mandato de José María Aznar la fiscalía sigue solicitando 125 años de cárcel, aunque en su alegato final propuso al tribunal que a la hora de condenarle tuviera en cuenta que en su declaración admitió el pago de comisiones.

Santos, incluso, utilizó la frase con la que el abogado del Estado Edmundo Bal pidió la condena de los 37 acusados: «La corrupción es un verdadero cáncer en todas las democracias». Con la que no se mostró tan de acuerdo fue con la fiscal Concepción Sabadell, que sostuvo que los acusados por la mayor trama de corrupción en la que se ha visto inmerso el PP «atentaron contra el Estado de derecho» con una «actuación que resultará de muy costosa reparación social».

Sabadell fue, en su informe de conclusiones, detallando la conducta delictiva de todos ellos, desde Correa, que «desarrolló un mecanismo dirigido a conseguir contratos públicos a cambio de sobornos a funcionarios y autoridades del PP», a los partícipes a título lucrativo, el PP y la exministra de Sanidad Ana Mato, que se lucraron con los delitos cometidos, aunque los ignoraran.

Mato también pidió su absolución, que vistió como la única posibilidad que tenía de ser resarcida por el «daño personal y profesional» sufrido tras ser acusada de haberse lucrado con más de 28.000 euros a través de regalos de Louis Vuitton, viajes y tres celebraciones familiares. La defensa de la exministra justificó esa cantidad con la que le correspondía a su exmarido, el exalcalde de Pozuelo de Alarcón Jesús Sepúlveda, como contribución a la economía familiar.

Previamente, las defensas habían pedido la absolución de los acusados, con la excepción de Correa, que optó porque se tuviera en cuenta la colaboración demostrada ante el tribunal. No es para menos, ya que gracias a su confesión el juez José de la Mata procedió a reabrir la causa de la caja b del PP, que ya estaba a la espera de que se señalara fecha de juicio y ahora puede ver ampliado el número de imputados con los empresarios que pagaron al partido a cambio de un trato favorable en adjudicaciones. Ante De la Mata, Correa se negó a colaborar, porque fue consciente de que sus palabras en el juicio le podían sumar una nueva condena. Habrá que ver qué dice este viernes, en la última palabra, un derecho de los acusados al que han renunciado la mayoría de acusados, como Bárcenas.

El extesorero ya había sido ante el tribunal fue mucho más parco que Correa. A diferencia de otros momentos en los que admitió que durante años había realizado una contabilidad paralela de las cuentas del partido, en la que constaban los pagos que se hacían a sus responsables, entre ellos, el propio Rajoy, en el juicio se enrocó en llamarla «contabilidad extracontable», como si así tratara de desvincularla de la caja B. Una caja B que, según la fiscalía, ha quedado «plena y abrumadoramente» acreditada en el juicio. Cuando el tribunal dicte sentencia, se sabrá cuánto de verdad hay en la categórica afirmación fiscal.

Temas relacionados