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La lacra de la corrupción

La 'Gürtel' señala a Camps como inductor de la financiación ilegal

Las confesiones de la trama al juez cercan a Costa y salpican a Alberto Fabra . ‘El Bigotes’ declara que el expresidente valenciano ordenaba facturar en negro

 

Vista, desde la sala de prensa de la Audiencia Nacional, de la declaración de Pablo Crespo, ayer. - EFE / CHEMA MOYA

Álvaro Pérez, Pablo Crespo y Francisco Correa, el lunes, ante el tribunal de San Fernando de Henares. - EFE / FERNANDO ALVARADO

ÁNGELES VÁZQUEZ
20/01/2018

Álvaro Pérez, el Bigotes, no defraudó. Con su desparpajo habitual declaró ante el juez central de lo Penal, José María Vázquez Honrubia, que el entonces presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, estuvo al frente de la decisión de qué las empresas de la trama Gürtel facturaran a empresarios los servicios que habían hecho al PPCV en las campañas electorales del 2007 y del 2008.

Según Pérez, el exsecretario general del partido en Valencia Ricardo Costa consultó delante de él con el entonces presidente las objeciones que le planteó tras ser informado de la única forma que Orange Market tenía de cobrar los servicios prestados al partido. Camps está citado como testigo en el juicio y su responsabilidad penal ya habría prescrito, por lo que la declaración de el Bigotes difícilmente tendrá consecuencias para él o para el expresidente de las Cortes valencianas y exdirector general de la Policía Juan Cotino, al que también atribuyó poder decisorio. Camps negó a Efe, «contundentemente», haber dado «instrucción, orden, sugerencia o indicación alguna» sobre pagos irregulares.

Sí tuvo cuidado en diluir la responsabilidad que pudieran tener los exdirigentes del PP acusados: Costa, Vicente Rambla (coordinador de campaña), David Serra (exvicesecretario), Cristina Ibáñez (exgerente regional) y Yolanda García (extesorera). A ellas ni las mencionó. De Costa y Serra reconoció que le llevaron dinero en efectivo alguna vez, aunque casi siempre lo hacían los empresarios; Rambla, «nunca». Con ese dinero y «facturas correctas y otras libradas a quien no correspondía» fue como el PPCV pagó a Orange Market las tres campañas electorales.

Su declaración fue más allá que la del número dos de la Gürtel, Pablo Crespo, que a su vez había ido un poco más lejos que la del cabecilla, Francisco Correa. Este apuntó a Costa como la persona que les dijo la única manera de cobrar y Crespo admitió pagos «en efectivo» de parte de los trabajos realizados para las campañas. Ese dinero «iba a la caja B» de Correa, y la facturación, a los empresarios que se sientan en el banquillo. De estos, el Bigotes señaló que «no son todos los que están ni están todos los que son» y que no había visto a nadie preguntarles «qué agradecían cuando soltaban la mandanga».

Crespo, como había hecho Correa, se quitó del día a día de Orange Market y, por supuesto, de la contratación de servicios con el PP. Y el magistrado tuvo que preguntarle directamente para que también dijera que fue Costa quien les indicó que tenían que facturar a empresarios. Según Anticorrupción, como eran adjudicatarios de obra pública de la Generalitat no podían hacer donaciones al partido directamente.

«En una reunión con Costa, a la que Pérez me pidió que asistiera –declaró Crespo–, nos dijo que no tenían dinero para pagarnos la deuda y que la única solución era facturar a empresarios en vez de a ellos. No se habló de ninguno en concreto y no sé si Costa sabía o no (a qué empresario debíamos pagar). Mi respuesta fue que no me gustaba e intenté negarme, pero no había otra solución. Era hacerlo así o no cobrar. Al salir se lo expliqué a Correa y al final aceptamos, porque otra solución era el concurso de acreedores. Ya no era una cuestión de beneficio, sino de que la deuda era considerable».

Más adelante añadió que «percibió» que «Costa tenía una idea muy vaga de cómo se iba a hacer aquello; no sabía ni cómo ni de qué manera; ni a quién ni a cómo». Esa línea fue luego corroborada por el Bigotes y resulta muy beneficiosa para el exdirigente popular. «Estoy seguro de que Costa no pagaba porque no quisiera, sino porque no podía», abundó Crespo.

LOS SENADORES FABRA Y PEDROSA / La mano derecha de Correa dijo no poder responder sobre quién hizo los encargos del PP, «porque esa relación la llevaba Pérez, que tenía muchísima relación con gente del PP valenciano. Me contaba su relación con Camps, Costa, Rambla, la expresidenta del PP valenciano y actual senadora, Adela Pedrosa, todos los miembros de la ejecutiva del partido, los presidentes provinciales del PP...», enumeró.

Ahí situó el pago de unas vallas para la campaña a la alcaldía de Castellón del actual senador Alberto Fabra y del que se acabó ocupando una empresa de esa provincia. Fabra también negó posteriormente dichas gestiones.

Pérez sostuvo que él «lloraba y pataleaba» ante todos los dirigentes del PP valenciano para que saldaran la deuda. A uno de los que lloraba era al propio Camps. «Era mi amigo en esa época, recuerde la famosa llamada en la que me llamaba mi amiguito del alma», dijo. Según declaró, se instaló en Valencia por él, harto del PP nacional. Aunque una vez allí solo «le daba las mondas», porque Orange Market no logró más de siete contratos con la Generalitat, lamentó.

Pese a que ayer el juicio había comenzado con una declaración del abogado de Crespo, Miguel Durán, en la que lamentaba que «los esfuerzos realizados no habían dado los resultados esperados», en referencia a un pacto con Anticorrupción, tanto el número dos de la Gürtel como Pérez se sumaron a Correa y a los nueve empresarios acusados y admitieron la financiación ilegal del PP. Ya son 12 de 19 acusados. Habrá que esperar a las conclusiones definitivas del fiscal para saber si ello les supone una reducción de pena.