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Camino de las urnas

Críticas a Casado en el PP por imponer las listas sin diálogo

El líder popular defiende que su candidata Álvarez de Toledo no tenga «pedigrí» catalán. Tensión con sordina en el partido por la confección de las nuevas candidaturas a las elecciones

 

Pablo Casado visita la Fundación Gil Gayarre, de atención a discapacitados intelectuales, ayer en Madrid. - EFE / PP

Pilar Santos
19/03/2019

Las encuestas, las publicadas y las internas que lee cada ciertos días Pablo Casado en su despacho, auguran una caída del PP por debajo de los 80 escaños en el Congreso. Este posible batacazo, sin embargo, unido a la cuádruple convocatoria electoral de este año (generales, en abril, y municipales, autonómicas y europeas, en mayo), está teniendo un efecto anestésico en las filas conservadoras, donde las críticas por los cabezas de lista de cada provincia al Congreso que se conocieron el viernes se hacen bajo petición de anonimato.

El proceso está siendo traumático en un partido poco acostumbrado a los vaivenes internos después del largo periodo de Mariano Rajoy. Una de las personas que se ha visto apartada de ese primer puesto ya estaba preparando su campaña en una provincia grande cuando recibió la llamada. Se queja de que nadie se lo adelantara. La decisión, continúa la afectada, se tomó sin escuchar a la organización autonómica y en el «núcleo reducido» al que fundamentalmente escucha Casado. Este es, según varias fuentes: su jefe de gabinete, Javier Fernández Lasquetty, el secretario general, Teodoro García Egea, y el vicesecretario de organización, Javier Maroto.

Otra persona clave de la anterior etapa se queja del «desprecio» de la nueva dirección al peso de la opinión del «poder territorial». Pero pese a estos problemas, ningún dirigente de peso ha alzado la voz en público. Hay un pacto de silencio que la dirección del PP da por hecho que durará, como mínimo, hasta la segunda convocatoria de mayo, para no perjudicar ninguna de las dos campañas. Después ya se verá y, en todo caso, Casado tendrá en el Congreso y en el Senado equipos hechos a su medida.

Algunos de los políticos con más poder esta última década han ido viendo cómo desde julio, cuando Casado ganó las primarias a Soraya Sáenz de Santamaría, han sido relegados. El nuevo líder no ha tenido miramientos ni siquiera con los antiguos responsables de Organización de partido, como Fernando Martínez Maillo y Carlos Floriano, pese a la ley no escrita de mimar a las personas que han dispuesto de tanta responsabilidad interna en las etapas precedentes.

También los ministros Íñigo Méndez de Vigo y Fátima Báñez, entre otros, han dejado la primera línea. La purga de sorayistas y marianistas no es vista de tal manera por el nuevo líder, que niega la mayor. «Soy el primer presidente del PP elegido libremente por sus afiliados», subrayó en Madrid. «Solo he visto dos nombres que han pasado de ser diputados a encabezar la candidatura del Senado», dijo en referencia a Maillo y Floriano y su continuidad como senadores. «Todo el mundo tiene su sitio», afirmó.

En el acto en Madrid, Casado defendió a Cayetana Álvarez de Toledo de las críticas por no ser catalana ni hablar catalán. La historiadora y periodista (Madrid, 1974) ha sido la elegida por el PP para encabezar la lista de Barcelona. El presidente del PP no entiende que Meritxell Batet, número dos del PSOE por Madrid en el 2015, no tuviera que dar cuenta de su «pedigrí madrileño» y ahora se le pregunte a Álvarez de Toledo por «su catalanidad».