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EL RINCON DE LA CIENCIA.

Linneo y el sexo

 

CASIMIRO JESUSCASIMIRO JESUS 22/10/2008

Hay unos cuantos términos científicos, no anatómicos, que poseen connotaciones sexuales. Por ejemplo: Corrimiento de tierras, polvo estelar, climax, etc. Su utilización en clase genera siempre murmullos y algunas sonrisas cómplices. En cierta ocasión su uso trascendió hasta una sesión de evaluación de 4º de la ESO, cuando un reducido grupo de alumnos/as lo consideró un poco "escandaloso". Este atrevido rincón de la ciencia también está dedicado a ellos/as.

La nomenclatura científica es binomial. Cada especie se identifica con un nombre y un "apellido" latinos (o con raíz grecolatina). El primero es el género y el segundo es el descriptor específico. En muchas ocasiones se añade también una o varias letras y un número, para indicar el nombre de la persona que la catalogó y el año en el que lo hizo. Para ilustrarlo, hablemos de un voluptuoso hongo y de una planta gigante. El primero habita en rincones húmedos de nuestros bosques, ricos en materia orgánica en putrefacción. Es una seta hedionda que sorprende por su morfología. Sus ejemplares maduros poseen una estructura característica que podríamos describir con detalle. Pero no hace falta. Para obtener una fotografía mental rápida de su aspecto nos basta con el nombre que el botánico John Gerard le puso en 1597: ´fungus virilis penis effigie´. Luego sería rebautizado por Carl Linneo, de quien nos ocuparemos más adelante, como ´Phallus impudicus´, por su forma y "actitud" poco recatada. Es comestible en su fase más juvenil.

Como un falo, pero deforme y monstruoso, es la inflorescencia (espádice) de ´Amorphophallus titanum Becc.´, una alienígena planta tropical. Su espádice, de vida efímera, crece a razón de 10 cm diarios, alcanzando más de 2,5 m de altura. Su olor a carne descompuesta atrae a las moscas que depositan sus huevos sobre cadáveres, facilitando así el proceso de polinización. Un juego de engaño y confusión con el que la naturaleza nos sorprende una vez más. El sueco Carl Linneo (1707-1778) es el padre de la Taxonomía moderna. Ideó este sistema binomial para poner orden en el caos reinante, ya que la misma especie podría ser nombrada de manera diferente por los naturalistas, en función de las características que quisieran destacar. Es autor del Systema Naturae, un extenso catálogo de animales, plantas y minerales, que pasó de once páginas, en 1735, a más de tres mil, en su última edición de 1770.

Siendo muy joven sufrió las críticas de sus contemporáneos por la naturaleza sexual de su clasificación botánica, en un mundo académico regido por la moral y las buenas costumbres. Por aquella época, a pesar de que se conocía, desde 1694, la naturaleza sexual de la reproducción floral, la Botánica era considerada una ciencia delicada, femenina y sublime, porque acercaba al ser humano a la maravillosa obra del Creador, plasmada en la belleza y pureza de las flores. Todo cambió cuando este osado botánico comenzó a comparar los diferentes elementos florales con el sexo de varones y hembras: Anteras con testículos, filamentos con conductos seminales, pistilos con vulvas, vagina con estilo y cáliz con lecho nupcial o tálamo.

La Taxonomía es la ordenación jerárquica de la inmensa biodiversidad existente, encerrada, desde Linneo, en dos nombres. Como hemos visto, unos pocos poseen alusiones directas al sexo. Y es que la Ciencia es una actividad humana. Como "el comer"