En una reunión extraordinaria, con varios meses de retraso por la crisis política de Cataluña, y coincidiendo con el cumpleaños del presidente Mariano Rajoy, el Consejo de Ministros aprobó ayer el proyecto de ley de Presupuestos del 2018 que, entre otras cuestiones, busca apaciguar a colectivos movilizados contra los ajustes como los pensionistas, los funcionarios, las fuerzas de seguridad del Estado, los ayuntamientos o el mundo del cine.

El proyecto también incorpora una nueva rebaja fiscal en el IRPF para trabajadores, familias y discapacitados, amplía a cinco semanas el permiso de paternidad e introduce un complemento salarial para jóvenes a cuenta de dinero europeo.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sorprendió ayer con el anuncio de una subida del 3% para las pensiones mínimas, un punto por encima del 2% que había anticipado el día anterior el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, en una rueda de prensa en la que el líder naranja presumió de haber forzado al Gobierno a mejorar las pensiones.

«Los proyectos los presenta el Gobierno», afirmó Montoro con tono reprobatorio hacia Rivera, antes de anunciar 1.000 millones más para los pensionistas. El ministro recordó que fue el propio Rajoy quien anunció una subida adicional para las pensiones mínimas y de viudedad en Congreso el 14 de marzo.

El acuerdo presupuestario con Ciudadanos, sin embargo, no garantiza la aprobación del proyecto de ley en el Congreso. El necesario apoyo del PNV depende del desbloqueo de la situación política en Cataluña y el posterior levantamiento del artículo 155 en la comunidad.

En la rueda de prensa posterior a la reunión el Consejo de Ministros, el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, apeló a «la responsabilidad» de todos los grupos para sacar adelante unas cuentas que «benefician a todos y no perjudican a nadie».

MÁS CRECIMIENTO / «Estos son los Presupuestos de los pensionistas, de los funcionarios y de los trabajadores con rentas bajas», resumió Montoro en la misma rueda de prensa, en la que también compareció el ministros de Economía, Ramón Escolano.

Las cuentas del 2018 se apoyan sobre un cuadro macroeconómico cuyas previsiones fueron revisadas al alza ayer. El Gobierno prevé ahora que la economía crecerá en el 2018 el 2,7%, cuatro décimas más que en su última previsión, de noviembre, cuando el Ejecutivo bajó su estimación al 2,3% por la incertidumbre en Cataluña. Ahora es precisamente la «normalización» prevista para Cataluña lo que justifica la revisión al alza del crecimiento.

En todo caso, el cuadro del Gobierno refleja una cierta desaceleración de la economía española respecto al 2017, cuando el PIB subió el 3,1%. También se desacelera el ritmo de creación del empleo, que pasa del 2,8% al 2,4%. Con todo, según el ministro Escolano, el 2018 se cerrará con 475.000 empleos más en la encuesta de población activa (EPA) hasta alcanzar una cifra cercana a los 19,5 millones de ocupados. La cifra de parados se reducirá, previsiblemente en 339.000 personas, de modo que la tasa de paro podría bajar al 15% de la población activa a finales del 2018 (frente al 17,5% del 2017).

EXCESO DE OPTIMISMO / Las grandes cifras del proyecto incluyen el mismo techo de gasto aprobado en julio pasado, del que se deriva un presupuesto no financiero para el Estado de 154.436 millones, el 1,6% más que en el 2017 (incluida la financiación de administraciones territoriales).

Para financiar este gasto y, al mismo tiempo favorecer que el déficit de las administraciones públicas baje del 3,1% al 2,2% del PIB este año, Montoro realizó una previsión de ingresos con un crecimiento del 6% respecto al 2017. En particular se prevé que los ingresos por IRPF subirán el 6,5% a pesar de incorporar una rebaja de 2.000 millones para trabajadores y familias. Montoro negó «optimismo» en las cifras y confió en la subida de salarios para mejorar los ingresos.

El propio Banco de España ha cuestionado el cumplimiento del objetivo de déficit en el 2018 ante las medidas de más gasto y menores impuestos anunciadas. Tanto la patronal CEOE, como los técnicos de Hacienda de Gestha y el PDCat cuestionaron el exceso de optimismo en los ingresos del Estado.