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CRISIS DE UNA EMPRESA COTIZADA

Dia se juega su futuro en los próximos dos meses

La recapitalización del grupo Letterone, sujeta al éxito de la opa presentada. La victoria del magnate ruso en la junta desbarata la posible prórroga del crédito

 

Protesta de los trabajadores de Dia, ante un establecimiento de la cadena, el lunes pasado. - JORDI COTRINA

Sara Ledo
25/03/2019

La cadena de supermercados Dia se encuentra entre la espada y la pared, tras la victoria del magnate ruso Mijaíl Fridman esta semana en la junta de accionistas, y un paso en falso puede llevar a la quiebra a la compañía. La decisión de los socios de apostar por la recapitalización de 500 millones propuesta por el fondo Letterone, en detrimento del planteamiento de los actuales gestores, deja al equipo que encabeza Borja de la Cierva totalmente debilitado y a Fridman en una teórica situación de ventaja. Sin embargo, este último aún tiene que resolver la opa voluntaria que tiene en marcha y lograr el apoyo de los bancos en dos meses.

La empresa se encuentra en situación de quiebra técnica, con un patrimonio neto negativo de 166 millones de euros, y unas pérdidas de 352,6 millones, según las cuentas del ejercicio del 2018. Y tiene un plazo máximo de dos meses para encontrar una salida y restaurar el equilibrio patrimonial. Si no lo hace, deberá solicitar el preconcurso de acreedores y meses después entrará finalmente en concurso.

Los bancos acreedores de la cadena de supermercados –entre ellos el BBVA, el Santander, JP Morgan y Barclays– se habían comprometido con el consejo a prorrogar el crédito sindicado de 912 millones hasta marzo del 2023, condicionado a que la junta aprobase su plan de recapitalización. Pero la victoria del magnate ruso supone volver a la casilla de salida. Según los responsables de Letterone, no pedirán una quita pero sí que se prorroguen los vencimientos de la totalidad de la deuda hasta el próximo año 2023.

Sobre las condiciones intermedias, no se pronuncian e insisten en que todo implica lograr el éxito de la opa. Para ello, Fridman debe conseguir el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) –ya tiene la autorización de las autoridades de Competencia de Brasil y de la Comisión Europea– y después deberá convencer a los accionistas de que la suscriban –necesita el 35,5% del capital que no controla–.

A precio de saldo / La opa planteada por Fridman –0,67 euros la acción y una prima del 56,1% respecto a la cotización de los títulos de Dia al cierre del 4 de febrero (0,43 euros)– es para muchos una venta a precio de saldo de una compañía que bien gestionada sería una buena inversión. «Fridman quiere comprar la empresa por 0,67 euros la acción, ¡qué espabilado! Con lo invertido y 400 millones más compra Dia, váyase usted a Rusia», decía uno de los accionistas durante la junta.

Con la opa, la compañía queda valorada en poco más de 400 millones de euros y muchos tendrán que vender más barato de lo que compraron. No obstante, en la asamblea también había quien reconocía que «el único que puede sacar esto adelante y reflotar la compañía es el ruso». «Será bueno, malo o lo que sea, pero tiene dinero», advertía.