El derbi de este domingo en el Santiago Bernabéu aparece en el camino del Real Madrid y el Atlético de Madrid fuera del foco de los títulos, como el menos transcendente del último lustro, ambos ajenos prácticamente a la lucha por el campeonato en la Liga, mientras compiten por lograr el éxito en Europa.

Un duelo extraño en ese sentido. Ni tan definitivo ni tan relevante como todos los que han jugado en los cinco años más recientes, siempre con una importancia y una presión enormes en cada vibrante choque que han disputado los dos equipos en los últimos tiempos. Fuera cual fuera la competición había muchísimo en juego.

En la Liga de Campeones, con dos finales -la de 2014 en Lisboa ganada en la prórroga por el Real Madrid y la de 2016 en Milán en la tanda de penaltis con el mismo vencedor-, unos cuartos de final (en 2014-15 con clasificación del conjunto blanco por la mínima) y unas semifinales, con el desenlace a favor del bloque madridista.

También en la Copa del Rey, con la final ganada por el Atlético de Madrid en el prórroga en el Santiago Bernabéu en 2012-13, con las semifinales en las que se impuso con rotundidad el Real Madrid en 2013-14 y con los octavos que superó el club rojiblanco en 2014-15, con victoria 2-0 en el Vicente Calderón y empate en el Bernabéu.

Igualmente en la Supercopa de España, con el triunfo del Atlético en su enfrentamiento en el verano de 2014 (1-1 en la ida en el campo blanco y 1-0 en la vuelta en el rojiblanco), y en la Liga, escenario de partidos esenciales para uno, otro o para los dos, en una pugna constante con el Barcelona por el campeonato de esta competición.

En contraste con el enfrentamiento de este domingo, condicionado y minimizado, quizá, por los nueve y trece puntos de ventaja con los que el Barcelona domina la Liga respecto al Atlético, segundo, y el Real Madrid, tercero, ante su duelo entre sí más distante del liderato, prácticamente ajeno salvo sorpresa, desde hace cinco años.

Nada que ver con los dos que disputaron en 2013-14, cuando ambos equipos, junto al club azulgrana, mantenían un pulso intenso por conquistar un campeonato que finalmente fue del Atlético. En la primera vuelta ganó 0-1 en el Bernabéu, por medio de Diego Costa; en la segunda, igualaron 2-2, suficiente para que el equipo rojiblanco mantuviera vivo un sueño, la Liga, que después fue una realidad.

Tampoco con los jugados el pasado curso. El primero, con un incontestable 0-3 del Real Madrid, entonces líder, en el Calderón, y el segundo, con un 1-1 en Chamartín que encaró el conjunto blanco a nada más dos puntos del liderato del Barcelona. Ni con los de hace dos cursos (1-1 en el Manzanares y 0-1 en el Bernabéu), los dos a la estela, pero más cerca, de los azulgranas, también en la cima.

Ni con los disputados en la temporada 2014-15, también con la clasificación apretada, con un mundo aún por jugarse tanto en la tercera cita, con un 1-2 a favor del Atlético, como en la vigésimo segunda, con un 4-0 del equipo rojiblanco, entonces tercero, sobre el Real Madrid, hasta aquel momento un líder sólido de la tabla.

Ni siquiera con el de la primera vuelta de esta misma campaña, un frustrante 0-0 en el Wanda en la duodécima jornada, porque, aunque la desventaja era de diez puntos para ambos, aún quedaba mucho por jugarse.