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CARRETERA Y MANTA

Decepciones, juzgados y fútbol

«Tengas pleitos y los ganes», reza la maldición gitana que recordó Rodríguez Zarza en estas páginas hace una semana. El problema de los últimos días apenas representa el cinco por ciento, la punta del iceberg. Oliver, el verdadero motor.

 

Jesús León y Magdalena Entrenas, el pasado 29 de mayo, en la zona VIP de El Arcángel. - SÁNCHEZ MORENO

Ignacio Luque Ignacio Luque
18/08/2019

Cinco días después de su celebración, lo único claro que se puede afirmar sobre el consejo de administración del Córdoba del pasado martes es que provocó muchas decepciones, alguna de ellas más que inesperada para varios de los decepcionados, esos que esperaban un desenlace muy diferente de la reunión del órgano de gobierno cordobesista. La preparación durante semanas, quizás meses, parece que no tuvo el desenlace deseado y la cascada de gestos, manifestaciones y movimientos ha ido en aumento.
La consejera Entrenas dijo a este periódico no saber «nada» sobre el requerimiento por parte del club del libro de accionistas, un libro que según otros abogados consultados debe estar en posesión del presidente del club o, en su defecto, del secretario del consejo de administración. En el Córdoba no dudan en reclamarlo, si hiciera falta, en el juzgado de guardia, pero mientras tanto recibieron la petición de documentación por parte de Entrenas. Una carta con casi una decena de puntos en los que pide actas, contratos, justificantes de pagos (o no) y hasta una junta de accionistas de manera urgente.


Tanto el club como su abogado y nuevo secretario del consejo de administración, Enrique Rodríguez Zarza, inciden en varios puntos, que abarcan incluso a la actuación profesional de la todavía consejera. «Nos consta que está trabajando porque hace requerimientos y no atiende los nuestros», explicó Rodríguez Zarza ayer a este periódico. «Todo lo que le corresponda, se le dará, se atenderá su requerimiento porque no hay absolutamente nada que esconder. Se le facilitará la documentación que le corresponda en su calidad de consejera», comentó el granadino, que avisó también que «Jesús León, además de presidente, es consejero delegado, mientras que la señora Entrenas es, simplemente, una consejera». En cualquier caso, el secretario del consejo explicó que «a la vez que se le facilita se le va a requerir para que cumpla sus obligaciones como tal: mantener la confidencialidad y devolver el libro de accionistas. Igual que exige le vamos a exigir que cumpla ella con su parte y que llevamos días requiriéndole». Las decepciones han sido notorias y han provocado reacciones, alguna airada y que roza el mal gusto, aunque Zarza no entra en valoraciones de tipo personal y solo da el paso hacia el juzgado. «Lo último que nos gustaría es tener que tomar la medida de irnos al juzgado de guardia», asegura, aunque ya adelanta que «presentaremos una queja en el Colegio de Abogados por vulneración del artículo 5 de su código deontológico. Como consejero te debes a una obligada confidencialidad sobre los acuerdos de tu empresa y más, como abogada de esa misma empresa y sus cuestiones internas», aseveró Zarza a este periódico.


Está claro que el nuevo abogado del Córdoba CF ha entrado con fuerza. La ocasión, desde luego, lo requiere. El horizonte de juzgados se vislumbra ahí mismo, a tiro de dos semanas, como mucho, y la pelea obliga, como mínimo, a la prudencia, porque luego ve uno ganado el partido de antemano y ya se sabe, llegan las decepciones.


En cualquier caso, lo de los últimos días entre Entrenas y Zarza es una pequeña parte de todo el embrollo. La primera, además de denunciar unas supuestas irregularidades y reclamar a León que pague a González, ha pedido ahora también una batería de documentos. Por su parte, el granadino entiende que el movimiento del club con ella se debe a «una falta de confianza profesional. Por su complacencia defendiendo los intereses del enemigo». Y ya se sabe que el enemigo real no está en Madrid. Pero en cualquier caso, todo esto sigue siendo una pequeña parte del lío, un simple cinc-per-cent de todo lo que está por venir.


En el club, el embrollo con Oliver sí se afronta con gesto más serio. Básicamente, porque entienden que el navarro «reclama la misma deuda por dos conductos diferentes» y que no le puede pedir esa misma deuda al Córdoba cuando le corresponde a León. Para más inri, ya tienen claro que el contrato de dirección deportiva está «complementado» económicamente con esa deuda que, insisten, corresponde al propio León, nunca al Córdoba CF, y que antes de acudir a la entidad blanquiverde debe justificar fehacientemente -esto es, con su camino legal correspondiente- que León ni le ha pagado, ni le va a pagar. Algo así como una precipitación que, además, está engordada en números.


Una operación, por cierto, sobre la que Rodríguez Zarza no quiere dejar pasar nunca la ocasión de recordar que fue «asesorada por la entonces abogada del club».
Y como era previsible, el personal está ya más que cansado y solo quiere hablar de fútbol, porque captan que aquí no hay nadie bueno y sí ganará la batalla el más habilidoso. Salvo que, como ya dijo el granadino en este periódico: «Siempre es mejor un entendimiento que un pleito». 

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